Preparacionismo en España: el arte de estar listo para todo (y para nada)
El preparacionismo español no es el de los búnkeres estadounidenses ni las reservas de latas. Aquí se mezcla la autodefensa low-cost con la especulación metafísica. Una corriente cada vez más ruidosa sostiene que la preparación integral abarca tanto el hacha bajo la almohada como la lectura de libros sobre la vida después de la muerte. Y entre medias, un debate sin resolver: ¿vale más la pólvora o la capsaicina?
El arsenal del superviviente ibérico
Las pistolas de bolas de pimienta cargadas con alcohol y capsaicina, o incluso con lejía o agua acidulada, se presentan como alternativa legal para disuadir perros y osos. No falta quien defiende el hacha como compañera de cama, especialmente tras incidentes en Pamplona donde la ultraderecha fue frenada, pero la percepción de inseguridad obligó a dormir armados. La polémica está servida: hay quien prefiere la pólvora y el plomo, alegando que cualquier herramienta letal iguala a un abuelo con un delincuente musculoso; otros se conforman con una armadura artesanal para el fin del mundo. La precisión de ciertos lanzamientos de hacha es calificada de «acojonante», aunque se sospecha que muchas tomas son falsas.
La preparación espiritual como colofón
Más allá de lo material, el debate se eleva a la preparación para la muerte. La idea de que el destino es incierto y que conviene estar listo para un posible tránsito consciente sin deidades ni dogmas gana adeptos. Las obras de Michael Newton, Brian Weiss, Raymond Moody y Joaquín Cámara se citan como referencias para entender las experiencias cercanas a la muerte (ECM) y la vida entre vidas. Incluso se recomienda la película brasileña «Nosso Lar». Sin embargo, no todo el mundo traga: el modelo de Newton, que describe una vida futura como un perpetuo grupo de trabajo psiquiátrico, es calificado de mero reflejo de las obsesiones de su autor.
En resumen, el preparacionismo patrio oscila entre lo rudimentario y lo trascendental. Con el hacha en una mano y un libro de regresiones en la otra, el superviviente español se enfrenta a un enigma: ¿estamos preparados para lo peor, o solo nos estamos preparando para sentir que hacemos algo?