135 menores desaparecidos en España: qué hay detrás de la cifra
¿Dónde están los 135 menores que, según el Centro Nacional de Personas Desaparecidas, constan como desaparecidos en España en estos momentos? La pregunta se repite en conversaciones y redes, pero la respuesta oficial es un silencio administrativo. Los datos indican una concentración llamativa en municipios de la Comunidad Valenciana, como Alborache y Gandía, lo que dispara las alarmas. Sin embargo, no todos los análisis coinciden en la gravedad de la cifra.
Una cifra que divide el análisis
Por un lado, hay quien sostiene que detrás de estas cifras se esconden redes criminales, un escenario que algunos vinculan a saunas y centros de menores. Por otro lado, se argumenta que la mayoría de las desapariciones son voluntarias: adolescentes que se fugan de centros de protección o hogares, o menores extranjeros que se trasladan. También hay casos de sustracción parental, donde uno de los progenitores se lleva al menor sin permiso. La discrepancia es total, y los datos disponibles no permiten decantar la balanza.
El silencio mediático y la denuncia inmediata
Los medios de comunicación apenas cubren estos casos, salvo excepciones que movilizan al país. Algunos lo interpretan como una estrategia para no generar alarma social; otros, como una falta de interés en historias que no encajan en la agenda. En paralelo, existe la creencia errónea de que no se puede denunciar una desaparición hasta pasadas 24 horas. Las organizaciones de derechos de los menores insisten en que la denuncia debe ser inmediata: cada hora que pasa reduce drásticamente las posibilidades de resolver el caso.
Mientras tanto, la cifra de 135 permanece ahí, sin nombre ni rostro. Quizá por eso incomoda más que una estadística: porque no es un problema, sino un listado de ausencias. Y los listados, en este país, siempre se olvidan.