Una nueva vuelta de tuerca a las teorías de Hollywood: la actriz Uma Thurman sería una extraterrestre, y la «prueba» está en dos películas separadas 18 años, un meteorito lovecraftiano y una progenitora modelo. El patrón, sin embargo, tiene más de trolleo que de evidencia.
Hace días que circula en ciertos rincones de internet un hilo que pretende demostrar que Uma Thurman no es de este mundo. El argumento mezcla dos comedias románticas: «Mi novia es una extraterrestre» (1988, con Kim Basinger) y «My Super Ex-Girlfriend» (2006, de Ivan Reitman). Según la teoría, la primera película «troleaba» con la presencia del guitarrista Stanley Jordan, mientras que la segunda presenta a una Uma Thurman con poderes de un meteorito lovecraftiano, y de ahí se infiere que la actriz sería una alienígena real. La conspiración se apoya en viejos rumores de internet que vinculan a su progenitora, la modelo Nena von Schlebrügge, con teorías de «niños índigo» o seres de otros planetas.
El patrón no se sostiene. «Mi novia es una extraterrestre» fue dirigida por Richard Benjamin, no por Reitman. El supuesto enlace entre ambas películas es inexistente: son dos producciones independientes separadas por 18 años, del subgénero de comedia romántica con alienígenas, un truco narrativo habitual en Hollywood para evitar pagar derechos de autor. Que Basinger y Thurman aparezcan en cintas con temática extraterrestre no demuestra nada, salvo que a los guionistas de los 2000 les gustaba el recurso del meteorito mágico.
Las teorías de que los famosos son extraterrestres no son nuevas. Keanu Reeves, Jessica Alba o la propia Uma Thurman han sido objeto de bulos similares en foros y redes. La psicología detrás es simple: la necesidad de creer que el éxito ajeno tiene una explicación sobrenatural. Como ironiza el análisis de los datos, «el meteorito lovecraftiano de Uma fue casarse con Ethan Hawke, no bajar de un ovni».
La conclusión es que no hay conspiración, sino un experimento mental que intenta unir puntos donde no existen. El único patrón real es la recurrencia de una misma leyenda urbana que, adaptada a cada época, convierte a los famosos en seres de otro mundo para justificar lo que la sociedad no explica de otra forma.