Lobo Estepario aplaude a Sánchez: ¿síndrome de Estocolmo o giro patriótico?
El conocido divulgador antisistema Lobo Estepario, durante años azote del establishment, ha respaldado abiertamente la política exterior de Pedro Sánchez respecto a Gaza. El giro ha desatado un intenso debate en círculos críticos: ¿es coherencia con sus principios contra el imperialismo o ha caído en el síndrome de Estocolmo hacia el poder que siempre combatió?
La grieta en el frente crítico
Lobo Estepario ha justificado la postura del gobierno español denunciando el genocidio en Gaza y enfrentándose a Israel y Estados Unidos. Para muchos de sus seguidores, es un acierto. Para otros, una rendición: es el mismo Sánchez que protagoniza casos de corrupción, que pacta con independentistas y que, según sus críticos, usa la política exterior para desviar la atención. El argumento principal de los que ven en esto un síndrome de Estocolmo es que Sánchez no es un héroe, sino un pragmático sin escrúpulos que ahora capitaliza el rechazo popular a la guerra. "Sánchez es un caudillo, no un idealista", resume una de las corrientes de análisis.
Economía de la distracción
El subforo de Economía donde se originó el debate no ignoró el coste de oportunidad. Mientras el foco está en Gaza, los problemas domésticos se agravan: la inflación no cede, el precio de la vivienda se dispara y la dependencia energética de regímenes como Argelia o Marruecos se acentúa. Varios analistas apuntan que la jugada de Sánchez es una cortina de humo para ocultar la gestión económica y los escándalos que rodean a su entorno. "Por sus intereses, no los de España", sentencia un argumento recurrente.
¿Hasta dónde llega el síndrome?
El fenómeno no es nuevo. Figuras de la izquierda antisistema han terminado abrazando a líderes autoritarios con tal de que se enfrenten a Occidente. Pero aquí el caso es especialmente llamativo porque Lobo Estepario siempre presumió de independencia. La pregunta que queda en el aire es si este giro se sostendrá cuando los reflectores se apaguen o si, como pronostican algunos, acabará volviéndose contra él al comprobar que Sánchez no es un revolucionario, sino un gestor del statu quo.
Predicción con reservas
Es probable que el fenómeno siga polarizando mientras la crisis de Gaza marque la agenda. Pero si el foco vuelve a la economía doméstica, el apoyo de los críticos a Sánchez podría evaporarse. El síndrome de Estocolmo político tiene fecha de caducidad.