El puerto de Ceuta se convierte en un campo de refugiados permanente: 16.000 m² y la mayor planta solar portuaria de Europa
El Gobierno central ha impuesto su criterio sobre la Autoridad Portuaria de Ceuta, cuyo consejo de administración votó en contra de instalar carpas para migrantes en el muelle. La decisión, adelantada por Heraldo, convierte una zona estratégica de la ciudad en un espacio de acogida que, por dimensiones e infraestructura, apunta a algo más que una solución temporal.
Una miniciudad con energía propia
No son simples carpas. El proyecto abarca 16.000 metros cuadrados en el Muelle de Poniente, con pavimentación de viales, canalizaciones, zonas verdes y una red de abastecimiento de agua moderna. Además, la Ciudad Autónoma y la Autoridad Portuaria han presentado la mayor planta fotovoltaica instalada en un puerto de Europa: 4.400 paneles y 3 megavatios de potencia, equivalentes al consumo de 3.000 viviendas. Esa capacidad eléctrica no es propia de un campamento provisional, sino de un asentamiento diseñado para durar.
El riesgo de bloquear la ciudad
La ubicación elegida ha encendido las alarmas entre los mandos de la Unidad de Intervención Policial (UIP). Consideran que es «uno de los peores puntos» posibles: si se producen disturbios, ya sea entre los migrantes o con la población local, la Policía se vería obligada a cerrar el puerto, dejando a Ceuta comunicada únicamente por el helipuerto. La ciudad depende del mar para recibir suministros, combustible y mercancías; comprometer esa vía es un riesgo operativo de primer orden. Como resumen los propios mandos: «Se trata de proteger tus líneas de comunicación y suministro, no de comprometerlas».
Las lecturas políticas
El conflicto institucional es evidente. El ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, defendió la medida afirmando que «cuanto antes tengamos esos espacios, cuanto antes los filiemos y cuanto antes puedan ser devueltos». Por su parte, el ministro de Transportes, Óscar Puente, cargó contra el PP y el gobierno ceutí, recordando que las parcelas no tienen uso y que el propio gobierno local dio su consentimiento a incluirlas en el Real Decreto aprobado el martes. La oposición local, sin embargo, sostiene que la medida es una cesión a Marruecos, que busca hacer inviable la ciudad para los españoles. Hay quien apunta a un plan orquestado entre Rabat y Madrid para vaciar Ceuta de población española, mientras que otros lo ven como una gestión migratoria necesaria, aunque mal ejecutada.
¿Solución o problema?
Mientras tanto, la realidad sobre el terreno es que el puerto, una infraestructura crítica, se ha convertido en el epicentro de una crisis que no tiene visos de resolverse pronto. La planta solar, la urbanización y la capacidad de alojamiento apuntan a un asentamiento permanente, no a un campamento de tránsito. La pregunta que queda en el aire es qué ocurrirá cuando el primer altercado obligue a cerrar el puerto: ¿quién garantiza entonces el suministro de una ciudad que ya vive al límite?