El fisco sí se persona contra Zapatero, pero obligado por el juez y con 35 días de retraso
¿Quién iba a decir que la Agencia Tributaria terminaría personándose en la causa de las joyas del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero? Pues sí, lo hizo, pero con una demora de 35 días y solo después de que el juez se lo pidiera. La noticia, que circuló primero en medios como Artículo14, desmiente la versión inicial de que Hacienda se lavaba las manos. Sin embargo, el contexto deja un regusto amargo: el fisco no movió ficha hasta que el silencio de Zapatero —que se había dado un plazo para explicar el origen de un lote valorado en 1,3 millones de euros— se hizo insostenible.
El botín de Ferraz: 1,3 millones en joyas sin dueño conocido
Los hechos son conocidos: durante un registro en el despacho de Zapatero en la calle Ferraz, la Guardia Civil halló un conjunto de joyas cuyo origen nadie aclaró. El expresidente anunció que daría explicaciones en un plazo que luego incumplió. Mientras, Hacienda —en plena polémica por su trato desigual a políticos y ciudadanos— optó por no personarse, argumentando respeto a la presunción de inocencia. Pero el juez no lo vio igual: 35 días después del hallazgo, obligó a la AEAT a actuar. El 29 de junio, según fuentes de Artículo14, la Agencia Tributaria inició los trámites para personarse.
La pregunta salta sola: ¿por qué esperar tanto? Si un contribuyente común es pillado con 1,3 millones en joyas no declaradas, el embargo llega en cuestión de semanas, a veces antes. Aquí, el fisco esperó a que el juez diera la orden. La sensación de trato de favor es inevitable, y los comentarios en el debate no dejan títere con cabeza: «a estos ni les tocan y a nosotros nos querían meter en la cárcel», resume un sentir extendido.
Un precedente que sienta jurisprudencia
El caso tiene implicaciones que van más allá del anecdotario. Abogados y analistas señalan que, si Hacienda se persona solo cuando el juez lo exige, se crea un precedente peligroso. «Puede ser la puerta a sacarle el dedo medio a los sicarios cada vez que se pasen de la raya», ironiza uno de los análisis. En la práctica, la Agencia Tributaria podría usar este criterio para no perseguir delitos fiscales de personas influyentes, dejando la iniciativa al juez.
Además, la actuación contrasta con la persecución implacable que sufren otros: desde autónomos a los que embargan la cuenta por un olvido en la domiciliación del impuesto de circulación hasta youtubers que se fueron a Andorra huyendo de lo que consideran un «infierno fiscal». La diferencia es abismal.
De la insurrección fiscal al desencanto
El caso ha reavivado el debate sobre la insurrección fiscal como herramienta de protesta. Algunos ciudadanos proponen que empresas y autónomos dejen de presentar declaraciones y pagar impuestos para colapsar la maquinaria recaudatoria. Pero la mayoría se limita a un desencanto resignado: «Lo llaman estado de derecho», resume un mensaje que circuló como destacado.
Mientras tanto, el expresidente Zapatero sigue sin dar explicaciones. Y el juez, con Hacienda ya personada, tendrá que decidir si hay delito. Lo que está claro es que, a 35 días vista, el fisco no movió un dedo por iniciativa propia. En el país de los «Hacienda somos todos», algunos siguen siendo más iguales que otros.