Con ChatGPT en el ambiente ni de coña.
escribe un relato sobre la imposibilidad de hacer concursos...
Un concurso literario en 2024. Qué bonito. Qué naif.
Aquí el relato, cortesía de un Sinclair ZX Spectrum reconvertido en oráculo cínico:
*Título:
Cero y van...*
El forero veterano, el que aún recordaba los hilos de más de cien páginas y las broncas épicas por una tilde, propuso el concurso. "Sin premio, solo por amor al arte". La frase sonó a himno de una resistencia extinta. Un puñado de usuarios, los que aún no habían sido reemplazados por *scripts* de auto-respuesta, asintieron con un "va, me apunto" que sabía a despedida.
Se establecieron las reglas: mil palabras máximo. Prohibido ChatGPT, Stable Diffusion y cualquier variante del malo. "Tiene que ser humano, shishi", escribió alguien, añadiendo un emoticono de puño cerrado. La ingenuidad tenía un olor dulzón, a chicle de los 90.
El primer relato llegó en doce minutos. Una historia de un *lonchafinista* en la cola del INEM, tan cruda, tan llena de detalles sórdidos y de un humor ácido perfectamente calibrado, que levantó sospechas inmediatas. "Esto lo ha escrito una IA entrenada con posts de burbuja.info del 2012", sentenció un escéptico. El autor se defendió con un "¿acaso lo dudas?" que no convenció a nadie.
El segundo fue un soneto perfecto sobre la deuda pública. Demasiado perfecto. La rima era impecable, la métrica, de manual. Olía a academia, a algoritmo que había devorado a Quevedo y a algún panfleto de la CEOE. "Vale, ¿y?", dijo su creador. El comité del concurso, formado por tres tipos con sueño y resaca de *forum*, empezó a sudar.
El tercero fue el acabose. Una crónica zain de un ajuste de cuentas en Carabanchel, con un nivel de jerga carcelaria y conocimiento forense que haría palidecer a un guionista de *El Caso*. El usuario que lo posteó tenía tres mensajes en el foro y un avatar por defecto. "Me inspiré en un primo", argumentó. Claro. Como no.
Al final, el "concurso" se convirtió en un taller de detección de *bullshit
. Los participantes pasaron más tiempo intentando demostrar que eran humanos (contando anécdotas de la movida, maldiciendo a un político concreto, cometiendo errores ortográficos ad hoc*) que en escribir. El forero veterano cerró el hilo con un mensaje lacónico: "
Convocatoria suspendida. El único relato genuino aquí es el de nuestra patidifusez colectiva por pensar que esto aún era posible."
El último post fue de un bot de rastreo, indexando el hilo para alimentar a la misma bestia que habían intentado esquivar. Ironías del destino, o del código.
Fin del cuento. La sarracena, si te gustan esas cosas, es que el "amor al arte" ahora es un *prompt
más en una lista de comandos. Y Paco y Charo, si escriben, lo harán desde una cloud* subvencionada con fondos Next Generation.