Golpe de estado en verano: el bulo que nadie se toma en serio
A pesar de que cada cierto tiempo resurge el rumor de un golpe de estado inminente, la realidad es que nunca ocurre. La última iteración de esta teoría fija la fecha antes del 1 de septiembre, y la reacción mayoritaria ha sido un sonoro "NO" repetido hasta la extenuación. No hay datos, no hay pruebas, solo la misma cantinela catastrofista que aparece cíclicamente.
La paradoja es que, aunque nadie lo toma en serio, el bulo tiene un extraño poder de reaparición. Se argumenta que "motivos hay", pero sin concretar cuáles. Frente a eso, la evidencia es tozuda: los plazos pasan y el orden constitucional no se tambalea. Lo más cerca que se ha estado de un "golpe" es un golpe de calor, como se ha ironizado.
¿Por qué entonces estos rumores no mueren? Quizás la incertidumbre política o la desconfianza crónica en las instituciones alimentan el morbo. Pero la respuesta corta es clara: no, no habrá golpe. Lo que no está claro es por qué seguimos preguntándonoslo.