Moción de censura inminente: claves del análisis político
Varios analistas coinciden en que la presentación de una moción de censura contra el Gobierno es cuestión de días, no de semanas. Las piezas encajan: el suplicatorio judicial contra el presidente del Gobierno y la necesidad del PP de reubicar a su antiguo socio, el PSOE de la vieja guardia, empujan hacia un movimiento que algunos sitúan en un plazo de 72 horas.
El suplicatorio como detonante
La clave del tablero está en el suplicatorio. Según el análisis, ningún juez se arriesgará a solicitarlo sin la certeza de que será concedido, pues un rechazo impediría volver a juzgar al presidente. Por ello, la moción debe producirse antes de que el Tribunal Supremo dé el paso, dejando al nuevo gobierno la potestad de aprobar la petición. El PP sabe que si Sánchez permanece un año más, el desgaste sobre el PSOE rojo será irreversible y el turnismo se rompería.
La estrategia del PP y el PSOE azul
El análisis apunta a que el PP no quiere una moción abierta, sino pactada con el sector del PSOE que aún controla los aparatos territoriales. El objetivo no es solo echar a Sánchez, sino salvar al PSOE original (el "rojo") para mantener el bipartidismo. Sin embargo, persisten dudas sobre si Feijóo se atreverá a dar el paso: en el pasado rehuyó debates y mociones de Vox, y su entorno teme que la jugada pueda fracasar si no cuenta con los votos suficientes.
El factor temporal y los apoyos
Los plazos manejados oscilan entre 72 horas y dos semanas. Se necesitan 35 diputados que se aparten de la disciplina de voto para que la moción prospere. Hay quienes señalan que socios como Coalición Canaria o Junts ya han mostrado su hartazgo, pero la incertidumbre sobre su apoyo real mantiene el desenlace abierto.
La pregunta que flota es si Sánchez logrará resistir hasta que las aguas judiciales se calmen o si el PP dará el golpe de timón antes de que el virus de la corrupción se lleve por delante a todo el sistema.
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