Jorobar Claca, cada vez más haces ATs que poco tienen que envidiar a los de las publicaciones del ramo.
Tengo claro que, bien sea en la sección de viñetas de humor, bien en la de análisis técnico, acabarás trabajando a nómina de la prensa económica tarde o temprano 😀😀
Gracias, banana. Lo cierto es que todavía estoy muy verde, pero intento compartir mis pogre para que todo el mundo pueda aprender. Cadía día se aprende. Tú, que llevas en esto mucho tiempo, lo sabes mejor que nadie. A mí me queda la tira....
Dejo un relato, titulado "reflexiones de gacela a las doce menos cuarto", para el que se esté iniciando en este mundillo:
Cuando empiezas en bolsa todo es muy confuso: primero te ciega la avaricia, la posibilidad de ganar mucho dinero rápidamente, que hace que metas la pata con un alto apalancamiento impidiéndote operar correctamente. Lo mismo que les pasa a los iniciados al montañismo; van a la tienda y se compran todo lo posible, pensando que así estarán mejor preparados, lo meten en la mochila y se echan al monte, consiguiendo únicamente una pesada sobrecarga que les lastra enormemente.
Superado este paso, viene la teoría, pues sí, nos nos engañemos, la mayoría empezamos sin tener la más mínima idea, simplemente tras leer un par de hilos en un foro o similar nos creemos muy listos y metemos la pasta, recibiendo, en la mayoría de los casos, enormes mandriladas. La teoría es extensa y muy rica en contenidos: directrices, medias, patrones, fibos y figuras, uno podría pasarse años leyendo literatura bursátil y no terminaría jamás, porque, como la deuda española, está en constante expansión, pero llega un momento en el cual sentimos que empezamos a comprender de qué va el asunto, y es cuando empezamos a meterle caña a los gráficos, lanzando líneas, buscando patrones, identificando figuras. Tampoco suele funcionar. Volvemos a los libros y leemos a fondo. Lo aplicamos y la cosa mejora, pero igualmente el resultado no termina de ser el deseado.
El siguiente punto, que mucha gente no logra alcanzar, es reflexionar. ¿Por qué? ¿Por qué si hago todo lo que la gente dice no logro unos resultados más satisfactorios? Entonces, decides dejar la partida y aparcas la operativa, te quedas como un mero espectador, sólo con la complicidad del lapiz y el papel. De repente contemplas el escenario en toda su magnitud. Identificas dos tipos de jugador sobre el terreno: los que ganan y los que no y, sorprendentemente, los que pierden son la aplastante mayoría. No alcanzas a ver sus rostros, pero compruebas claramente que comparten tus mismos tics y vicios, las mismas creencias; en otras palabras, ellos también siguen las directrices que los libros y la gente suele dar como válidas, han bebido de la misma literatura. Y pierden. Toca pensar un poco más.
Una mayoría pierde. Miras el marcador. Efectivamente, 2 a 0. Siempre igual. ¿Siempre? Y empiezas a entenderlo. Aquí los puntos no suben, siempre hay los mismos. El partido empieza 1 a 1, pero al poco se descompensa a favor de
los que ganan, 2 a 0, y de ahí ya no se mueve. Esta es la primera regla que a la mayoría, mayoría, como
los que pierden, se nos pasa por alto. Este es un juego de suma 0. Cuando uno gana, es porque el otro pierde, aunque, lógicamente, como en cualquier juego, todos queremos ganar, pero no puede ser. Es la regla más básica. Con esta nueva óptica examinas de nuevo el terreno de juego.
Los que pierden siguen a rajatabla lo que dicen los libros, no obstante, no consiguen salir adelante. ¿Estarán los libros equivocados? ¿Será una trampa de
los que ganan para sacarnos los cuartos? Y analizas que hace el equipo contrario, al menos una parte, los que puedes ver, el resto, a pesar de ser los principales dinamizadores del juego, sabes que están allí, pero no dicen ni pío ni se dejan ver. Serán tímidos. Miras con atención, repasando minuciosamente a los integrantes del victorioso equipo. Tampoco distingues sus rostros, pero ves que se parecen mucho a
los que pierden, sólo que ellos ganan y, aunque cueste creerlo, también siguen las mismas reglas y teorías, lo que dicen los libros, la misma cultura bursátil que hace perder a tanta gente, la misma que nos ha fallado a nosotros. ¿Cómo es posible? Y lo recuerdas.
"Para que unos ganen, otros han de perder". Esa es la regla número 1 en este universo, lo empapa todo, hasta la teoría, llegando a deformarla para encajarla en este particular cosmos financiero. Entonces, los soportes sí funcionan, pero hay soportes que hacen ganar y al mismo tiempo los hay que hacen perder, así debe ser en este mundo. Curioso. Con esto en mente miras de nuevo un par de gráficos. Se ve clarísimo. Suelos y techos y, en medio, todos esos soportes y resistencias que hacen perder a tanta gente, que nos hacen perder. Los libros no te dicen cual es uno u otro, pues, en teoría, todos son susceptibles de ser puntos determinantes en el tiempo, pero cuando los ves en los gráficos, resultan evidentes. Hay algo que se nos escapa.
La segunda ley en bolsa, es tan intuitiva como la primera. Para que haya una compra, debe existir una venta. Es algo que sabe todo el mundo, pero no lo aplica. La principal diferencia entre un soporte del montón y un suelo es, precisamente, lo que se desprende de esta ley: la acumulación de compras. Los niveles determinantes se forman cuando
los que ganan ganan mucho y
los que pierden, como no, perdemos hasta la camisa. Ahí está la clave para lograr el éxito en bolsa: en un juego en el que no se puede anotar puntos, simplemente evita regalar los tuyos; así, el otro perderá y tú, en consecuencia, ganarás.
De ahí nace una tercera ley que nos suena a todos: la ley del sentimiento contrario. No lo dudéis, es la mejor aliada de
los que ganan, porque se produce cuando
los que pierden regalan sus puntos. Nunca, jamás, escuches lo que dice el mercado, simplemente mira qué hace. Si en resistencia se desata la euforia, pero el precio no avanza, prepara las ventas, muy probablemente nos encontremos en uno de esos niveles clave que tan evidentes nos parecerán en el gráfico pasado un tiempo. Una vez hayamos interiorizado este concepto, podremos adapatar la literatura bursátil a sus efectos, logrando que el papel, que en silencio recogía nuestros avances, empiece a mostrar por fin los resultados esperados. Hasta volver a meter la pata. No todo el mundo puede ganar ¿eh?
En resumen:
Muy poco apalancamiento
Gráficos limpios, localizando niveles importantes y desechar el resto
Ignorar el canto de las sirenas, cumpliendo con la ley del sentimiento contrario
Mucho papel y lapiz, que es una forma low cost de meter la pata
Hacer lo contrario que Hannibal Lecter