H&M y la prenda para llevar al perro encima: negocio o vídeo falso
Sobre la mesa hay un vídeo, una marca y una discusión que va bastante más allá del textil. El vídeo, difundido desde una cuenta coreana, atribuye a H&M una prenda de abrigo, dentro de su línea de ropa para perros, con un bolsillo interior lo bastante amplio como para llevar al animal pegado al cuerpo durante el paseo, a juego con el dueño. La cadena sueca sí comercializa suéteres y abrigos para mascotas en algunos mercados. La pieza concreta del vídeo, en cambio, está en el aire: hay quien sostiene que es una creación de IA y quien da por hecho que colgará el cartel de agotado. Las dos cosas pueden ser ciertas a la vez.
Qué prenda se atribuye a H&M y qué se sabe de ella
La pieza del vídeo es una suerte de sudadera o bolsa de transporte con un orificio por el que asoma la cabeza del animal. Los detalles no son menores: apenas deja sacar el hocico, lo que para unos es sujeción segura y para otros una trampa directamente. Aparcado el matiz ético, quedan las preguntas prácticas de cualquier textil que va a convivir con un perro: si el tejido es impermeable, si se lava fácil, si aguanta lo que va a caer dentro. Y una duda de tallaje que resume el asunto entero: si existe la XXXL, ¿cabe un mastín?
El negocio: el perro ya viste mejor que su dueño
El mensaje que originó todo lo dice sin rodeos: quien tiene perro elige la ropa del animal con más cuidado que la suya propia, y si combina con la del paseo, compra. Es una verdad de mercado incómoda y muy rentable. Los tirones de correa, el barro y las inclemencias se traducen en reposición constante, y la categoría de accesorios y textil para mascotas lleva años creciendo sin que nadie la haya frenado.
Conviene recordar de dónde venimos. En los ochenta la versión casera de esta prenda era meter al chihuahua por el cuello del chándal y subir la cremallera hasta debajo de la barbilla, con el hocico asomando por la abertura. Otros recortaban una manga de jersey viejo. La industria no ha inventado nada: solo le ha puesto precio a lo que antes se resolvía con lo que había en el armario.
La sospecha de IA: cuando el producto no se puede comprobar
Una parte de la conversación no discute el gusto, discute la existencia. Se afirma sin matices que H&M no vende ese producto concreto, que la compañía tiene suéteres y abrigos para perros en según qué regiones, pero no ese bolsillo, y que el contenido es falso o directamente una broma. La respuesta es igual de taxativa en el otro sentido: es IA, nos la cuelan siempre. Sin ficha de producto ni referencia de tienda, el consumidor decide con la estética, y la estética de estos vídeos ya no distingue lo real de lo generado.
Natalidad, mascotas y el sustituto del hijo
El salto al terreno demográfico llegó en la segunda página, no en la primera. Se sostiene que el retraso de la maternidad y la caída de la natalidad han colocado a las mascotas en el centro afectivo de muchos hogares, y de ahí al diagnóstico moral hay un paso que se da sin freno. Se cita «Un mundo feliz» y su sucedáneo de embarazo, se habla de un modelo de familia que se desdibuja y se llega a lanzar una cifra que nadie respalda: que esto es lo más parecido a un embarazo que va a vivir el 70% de las mujeres españolas menores de 45 años. Como tesis sociológica es discutible. Como síntoma de época, es difícil negar que algo señala.
Que la prenda exista o no es casi lo de menos. Si H&M la ha fabricado, se agotará; si no, alguien la fabricará en pocas semanas y también se agotará. La discusión, mientras tanto, seguirá girando alrededor de lo mismo: quién viste a quién y por qué nos molesta tanto la respuesta.