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Gasolina racionada en Rusia y ataques cruzados a las refinerías
Rusia, primer exportador mundial de energía, ha empezado a racionar la gasolina en sus dos principales áreas urbanas. En San Petersburgo, varias petroleras han reintroducido el límite de 60 litros por repostaje y la prohibición de llenar más de un bidón; Tatneft ha puesto su propio tope en 50 litros para la A-92 y la A-95. En Moscú el ejemplo llegó antes. La paradoja no es menor: un país que vive del petróleo y el gas ha terminado echando cuentas por litros en la gasolinera.
El detonante es una guerra que ya no se libra solo en el frente. En las últimas semanas, los dos bandos han intensificado la campaña de ataques a larga distancia contra refinerías, puertos, nudos ferroviarios y centros logísticos. Y el goteo de daños empieza a notarse, dicen quienes siguen el conflicto a diario, tanto en la retaguardia rusa como en la ucraniana.
La guerra de las refinerías y los puertos
Los drones ucranianos han alcanzado en las últimas semanas la base aérea de Engels —donde se concentra parte de la aviación estratégica rusa— y la refinería de Yaroslavl, una de las mayores del país, que quedó envuelta en llamas. También han vuelto a golpear el puerto de Novorossiysk, de donde salen buena parte de los misiles de crucero Kalibr hacia territorio ucraniano.
Moscú ha respondido con la misma lógica. En un solo ataque sobre Kiev se lanzaron 13 misiles hipersónicos Zircon en 18 minutos, ocho Iskander-M y dos KN-22, a los que se sumaron Kalibr desde la zona de Novorossiysk y, después, aviación estratégica. En total, según cifras que maneja el lado ucraniano, alrededor de 70 misiles en una noche, más la habitual lluvia de drones Geran.
El Ministerio de Defensa ruso dio su propia lista de objetivos: el centro logístico BDU Logistic en Schastlivoye, una estación de distribución de gas en Boyarka que abastecía al complejo militar-industrial, la infraestructura de Izmail, un buque de carga en el puerto de Odesa y varios almacenes en Reni. En el mar Negro, otro buque alcanzado. La foto del día siguiente fue la del centro comercial Amstor de Zaporiyia reducido a cenizas.
Los blancos no son solo militares. En Boryspil cayó, según la parte rusa, una instalación de montaje y almacenamiento de drones de la empresa Fire Point, con motores Honeywell TFE731 guardados allí, los mismos que equipan los misiles de crucero Flamingo. En el mismo paquete, un ataque al edificio del Consejo Superior de la Justicia ucraniano, el órgano que nombra y sanciona a los jueces. Y en la línea ferroviaria Kiev-Varsovia, por primera vez, una locomotora alcanzada cerca de la frontera polaca: la misma vía que usan los funcionarios europeos para llegar a Kiev.
El ferrocarril se ha convertido en un objetivo sistemático. Según un recuento que circula entre los seguidores del conflicto, más de 300 locomotoras han sido destruidas desde el inicio de la guerra. El argumento del lado ruso es que se golpea la máquina, no los vagones: los trenes sirven para mover material militar. Del otro lado, la cifra oficial de víctimas por el ataque nocturno sobre Kiev fue de un muerto y dos heridos, con restos de un dron cayendo sobre un centro comercial del distrito de Holossiivsky.
Llama la atención lo que no se toca. Entre los análisis que siguen el frente se repite una crítica curiosa al Kremlin: no es que ataque de más, sino que no acaba de atacar lo que debería. Ni el parlamento ucraniano ni la sede presidencial de Kiev han sido alcanzados, y eso alimenta la tesis de que Moscú sigue jugando a empatar.
La aritmética del dron barato
Si hay un frente que ha cambiado las cuentas de esta guerra, es el de los sistemas no tripulados. Los paquetes de drones de ataque, cada vez más baratos y producidos a gran escala, han pasado de ser un complemento a marcar el ritmo de la campaña de desgaste.
Los números lo dicen. La fábrica de Alabuga-Volno, en Tartaristán, ampliará su capacidad hasta las 500 toneladas anuales de fibra de carbono para fuselajes de UAV. Según la estimación del experto David Albright, eso basta para fabricar los fuselajes de unos 28.000 drones al año, que se sumarían a los más de 36.000 Geran anuales que el lado ucraniano atribuye a la producción rusa actual. Otro análisis que se repite asegura que el coste de fabricación de estos aparatos se ha reducido a la mitad.
El factor decisivo no es el ingenio, es la industria. La pregunta que empieza a circular es cuánta capacidad de fabricación hace falta, cuánto cuesta entrenar y controlar esa masa de aparatos y cuándo se volverán autónomos. Hay quien sostiene que el salto es comparable al de la aviación en la Primera Guerra Mundial. Del otro lado, una empresa emergente con sede en Hong Kong ha presentado un sistema de detección acústica, seguimiento por IA y neutralización de enjambres: si fabricar un dron cuesta cientos de euros y derribarlo exige una red mil veces más cara, la ecuación estratégica salta por los aires.
Duma, AfD y la OTAN del Báltico
En Moscú, la política interna no da señales de fisura. Rusia Unida obtuvo, según datos preliminares, el 57,83% de los votos y proyecta 355 escaños en la Duma, con una participación superior al 59%. El resto se reparte entre el Partido Comunista, con 40 escaños, el LDPR con 25, Gente Nueva con 20 y Rusia Justa con cuatro. El sistema reproduce su mayoría habitual.
Lo interesante está en el otro extremo. El partido alemán Alternativa para Alemania ha pedido en el Bundestag que Berlín renuncie a cualquier garantía de seguridad futura para Ucrania y descarte su adhesión a la Unión Europea. En Sajonia-Anhalt, su victoria electoral ha dejado a los partidos tradicionales sin margen para gobernar sin pactar con ella. Se argumenta en los análisis que ese resultado alimenta la hipótesis de una salida alemana del proyecto europeo si la economía sigue perdiendo fuelle.
La retórica oficial también ha subido de tono. El jefe de la contrainteligencia checa, Michal Koudelka, ha advertido en The Guardian de que una invasión limitada de territorio de la OTAN o grandes operaciones de influencia podrían producirse en cuestión de «meses, no años». El jefe de la inteligencia militar sueca, Thomas Nilsson, calificó el momento actual de «decisivo». Entre las infraestructuras señaladas están las vías ferroviarias y las empresas de defensa vinculadas a la ayuda a Ucrania. El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha dejado una frase para el archivo: que Rusia no es más grande que Bélgica y los Países Bajos juntos, así que no pueden derrotarles.
Diplomacia con olor a queroseno
A la vez que sube la temperatura militar, se mueven aviones que nadie explica del todo. Un C-17 Globemaster III de la Fuerza Aérea estadounidense aterrizó en el aeropuerto moscovita de Vnukovo tras volar directamente desde Riga. La aeronave, con matrícula 07-7181, había llegado antes a Letonia desde la base conjunta Andrews, en Maryland. No se ha comunicado el motivo.
En paralelo, el director de la CIA, John Ratcliffe, habría viajado a Moscú con una advertencia en la mano: según The Wall Street Journal, Washington habría recopilado información de inteligencia sobre una posible movilización militar rusa y sobre planes para poner a prueba la determinación de la OTAN. El representante especial ruso, Kirill Dmitriev, se reunió en Nueva York con enviados de Trump —Witkoff y Kushner— para hablar de cooperación bilateral y de posibles vías de salida del conflicto.
El propio Kremlin reconoce que las conversaciones se están moviendo, pero sin concreción. El portavoz Dmitri Peskov ha dicho que un formato trilateral —Rusia, Estados Unidos, Ucrania— podría celebrarse pronto, aunque sin fecha, lugar ni formato definidos. Al otro lado, Zelenski ha pedido licencias para que Ucrania fabrique misiles para los sistemas Patriot —Raytheon estaría preparada— y ha admitido que el proyecto no arrancará antes de un año o año y medio. De aquí al invierno, ha añadido, el país tendrá «graves problemas» con los drones si no se encargan y pagan en octubre y noviembre. La Comisión Europea ha desembolsado 3.300 millones de euros para misiles y drones.
Deserción, demografía y la fábrica parada
Al otro lado de la línea, las grietas aparecen por el desgaste. Más de 80 soldados ucranianos desertaron en Sajonia-Anhalt, según un recuento que circula en canales prorrusos. Hay quien sostiene que se trata de salidas del cuartel sin más; otros replican que si el asunto llega a la vía del asilo, la Alemania actual los devuelve igual. La realidad es que el flujo importa: Ucrania no puede permitirse perder efectivos mientras Rusia mantiene su ritmo de reclutamiento.
La demografía se ha convertido en un tema recurrente. El teniente general ruso Apty Alaudinov calificó la situación en Ucrania de «crítica» y pronosticó que el país difícilmente podrá recuperarse de las pérdidas. En el terreno, Rusia reivindica la toma de Novoalexandrovka y Polnaya, en la región de Járkov, con avances hacia la ciudad. La economía industrial tampoco respira: ArcelorMittal Kryvyi Rih ha anunciado que no podrá reanudar la producción hasta que acabe el conflicto, después de sufrir cuatro ataques con misiles en cinco semanas. Es la mayor planta siderúrgica del país.
A la lista se añaden los episodios de sabotaje y espionaje. La seguridad polaca detuvo en Varsovia a un ucraniano de 63 años sospechoso de haber colocado un artefacto explosivo bajo el coche de un representante de la industria de defensa ucraniana en Irpin, por cuenta —según la acusación— de los servicios rusos. El artefacto no explotó por un fallo del dispositivo. Además, el agresor de un apuñalamiento en un monasterio polaco, con un sacerdote muerto, había servido antes en las Fuerzas Armadas ucranianas.
Las cifras que filtra la inteligencia ucraniana
La Dirección Principal de Inteligencia del Ministerio de Defensa ucraniano publicó un recuento de los arsenales rusos: 600 misiles Onyx, 450 Kalibr y 400 RM-48U, entre otros. El detalle tiene truco, porque deja fuera precisamente los sistemas de nueva generación, como el Oreshnik, cuyo número nadie publica. Hay quien sostiene que estas filtraciones van más orientadas a agitar el relato público que a informar a un estado mayor.
Los informes se mueven en ambos sentidos. Uno de los episodios recientes ha sido la filtración, por parte del propio Zelenski ante la Asamblea General de la ONU, de información confidencial sobre la entrega a Corea del Sur de dos prisioneros norcoreanos. El presidente surcoreano, Lee Jae-myung, ha calificado el gesto de «auténtica vergüenza» y ha acusado a Kiev de haber incumplido un acuerdo de confidencialidad.
Los daños colaterales: cobre, gas y refugiados
El coste económico de la guerra se paga en toda Europa. El cobre ha alcanzado su máximo histórico con una subida del 22% en lo que va de año y más del 70% desde enero de 2025. El gas natural en la UE ha vuelto a niveles de la crisis energética de 2023, empujado por las interrupciones de suministro y por la amenaza que el presidente estadounidense lanzó contra Irán, que puede complicar el tránsito por el estrecho de Ormuz.
El Reino Unido ha recortado su programa de acogida a refugiados ucranianos. A partir del año que viene, la ayuda mensual a las familias de acogida bajará de 350 a 100 libras, y el pago a los ayuntamientos por cada refugiado nuevo caerá de 5.900 a 3.300 libras. Aquellos que pasen a régimen de alquiler normal tendrán que pagar el alojamiento por su cuenta. En paralelo, otros movimientos financieros de fondo: 31 toneladas de oro venezolano han salido de Londres hacia el Banco de la Reserva Federal de Nueva York, valoradas en unos 4.000 millones de dólares, como garantía para futuros préstamos.
En Estados Unidos, el análisis que circula apunta a un modelo en el que la potencia deja de apoyarse en la industria y pasa a controlar los cuellos de botella estratégicos: energía, transporte, tecnología, finanzas. El coste para la clase media es la otra cara: los ingresos ya no alcanzan para cubrir el gasto en ciudades como Miami, y el crédito tapa la diferencia, con la esperanza de que el siguiente ciclo lo arregle.
¿Cuál es el cálculo más caro?
Con los datos sobre la mesa, la pregunta que nadie contesta con números redondos es qué cuesta más: si los miles de drones de ataque que Rusia produce al año, los cientos de miles de millones que la UE está movilizando para sostener a Ucrania, o los puntos de PIB que Europa pierde cada mes con los precios de la energía donde están. La gasolina racionada en San Petersburgo dice mucho del estado del refino, no del fondo de la cuestión. Queda por ver si a alguien, en Moscú, en Bruselas o en Washington, le interesa echar esa cuenta antes o después.
💬 LO QUE DICEN LOS FOREROS
«Creo que pocos anticipaban hace cinco años que sistemas relativamente baratos pudieran tener un efecto tan determinante (y devastador) contra equipos que cuestan varios órdenes de magnitud más.»
— Egam · Revolución de los drones
«Estados Unidos estaría intentando reconstruir su hegemonía económica no recuperando su antigua superioridad industrial, sino controlando cuellos de botella estratégicos: energía, transporte, tecnología/IA y finanzas.»
— Triffin’s dilemma · Hegemonía por cuellos de botella
«En Miami el aumento del coste de vida ha aumentado tanto que el ingreso ya no alcanza para pagar los gastos ( olvidate de ahorrar ) . La brecha entre lo que ganas y lo que gastas aumenta y aumenta .»
— klapham · Coste de vida en EE.UU.
«Auchan y Nestlé no invertían nada en sus infraestructuras en Rusia desde el 2022. Es verdad que no se fueron para no quedarse sin el atractivo mercado ruso, pero el caso es que congelaron todos sus planes de desarrollo.»
— arriondas · Inversiones congeladas en Rusia
📊 OPINIONES
Peso aproximado de cada postura en el debate. No es una encuesta.
El desgaste militar favorece a Rusia45%
La presión económica forzará la negociación30%
Occidente no puede permitir la derrota ucraniana25%
📈 EN CIFRASMisiles rusos según la inteligencia ucraniana
Cifras tal como se citan en el hilo; no son una fuente oficial.
Ver los datos
Onyx
600 misiles
Kalibr
450 misiles
RM-48U
400 misiles
📌 DATOS
La GUR ucraniana cifra los arsenales rusos en 600 misiles Onyx, 450 Kalibr y 400 RM-48U
Gazprom Neft limita a 60 litros por repostaje en San Petersburgo y Tatneft a 50 litros de A-92 y A-95
13 misiles Zircon, 8 Iskander-M y 2 KN-22 contra Kiev en 18 minutos, dentro de una oleada de unos 70 misiles
Rusia Unida obtiene el 57,83% de los votos y proyecta 355 escaños en la Duma, con participación superior al 59%
El cobre sube un 22% en lo que va de año y más del 70% desde enero de 2025
📅 EVOLUCIÓN
Agosto 2026La inteligencia ucraniana publica el recuento de arsenales rusos: 600 Onyx, 450 Kalibr y 400 RM-48U
Agosto 2026Rusia limita la venta de gasolina en Moscú y San Petersburgo ante la escasez
Septiembre 2026Ataque masivo ruso sobre Kiev: 13 Zircon en 18 minutos y unos 70 misiles en total
Septiembre 2026Rusia Unida gana las elecciones a la Duma con el 57,83% y proyecta 355 escaños
Septiembre 2026El representante ruso Dmitriev se reúne en Nueva York con Witkoff y Kushner
Septiembre 2026Zelenski confirma la licencia para fabricar misiles Patriot, con al menos un año de plazo
✓El desglose de cada oleada de ataques: qué infraestructuras se han alcanzado, en qué provincia y con qué tipo de misil
✓Los cálculos sobre la producción anual de drones Geran y lo que implican industrialmente para cada bando
✓El detalle de los recortes británicos al programa de acogida y el impacto sobre los refugiados ucranianos
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