Nico, deberías hacer una visita a la isla para que veas que desde cerca no se percibe ese peligro que tú ves desde lejos. Mis padres con esta es la tercera erupción que viven. Aquí se ve como algo normal, un espectáculo natural, como si me dices que florecen los almendros. Desgraciadamente, en esta ocasión ha destruido casas, lo que nunca había ocurrido. Pero, salvo para aquellos afectados directamente por las coladas y las poblaciones limítrofes, el resto de la isla vive con total normalidad. Ya me he acostumbrado a ser acunado por los terremotos, y creo que los voy a echar de menos.