Gonzalo Miró: el tertuliano que cuesta 91.000 euros por programa
La cifra ha reabierto la discusión sobre el gasto en la televisión pública. Cada emisión de 'Directo al grano' en La 1, el magacín que copresenta Gonzalo Miró junto a Marta Flich, sale por más de 91.000 euros. El dato, publicado originariamente por MSN, se ha utilizado para cuestionar si el contribuyente debe pagar ese precio por un rostro que, para muchos, es el epítome del enchufismo: hijo de Balbín y Miró, ahijado de Felipe González y criado en la órbita del poder socialista.
No es solo el sueldo. Esa cuantía incluye producción, medios técnicos y equipo. Pero el simbolismo pesa: cuando se habla de recortes, resulta difícil defender que un programa de opinión política consuma más de 90.000 euros por entrega.
Hay quien lo ve como un ataque orquestado contra la cadena pública. La televisión pública ha logrado buenos datos de audiencia con este formato, y sus defensores sostienen que el coste se justifica por la calidad y la aceptación del público. La contraargumentación: con esos 91.000 euros se podrían financiar otras partidas de servicio público.
El detalle biográfico no ayuda. Miró ha labrado su carrera en los platós gracias a un apellido con peso en la cultura y la política españolas. La expresión 'enchufado premium del sistema' resume la percepción de una parte de la opinión pública: alguien que ha vivido de las rentas del apellido sin necesidad de demostrar méritos.
Mientras TVE no publique un desglose oficial, el retrato del socialista millonario queda a medio hacer. Los datos disponibles permiten la sospecha, pero no la condena. Y esa indefinición es precisamente lo que mantiene viva la polémica.