La negación de Narbona y los mensajes que la desmienten
«No la conozco de nada». Con esa frase, Cristina Narbona, presidenta del PSOE, pretendió desmarcarse de Leire Díez, la fontanera del partido cuyo nombre aparece ligado a una trama de protección a Pedro Sánchez frente al poder judicial. Pero los whatsapps entre ambas, revelados en las últimas horas, cuentan otra historia: conversaciones sobre cómo «proteger al soldado Sánchez» y anotaciones en una libreta que incluían hasta la vida privada de Susana Griso.
Una libreta incómoda
La agenda de Leire Díez no solo contenía datos de la estrategia de defensa del presidente. También registraba información personal de periodistas, entre ellos Susana Griso, que figuraba como «objetivo». La comunicación de Antena 3 ha confirmado que la presentadora aparece en esas anotaciones, lo que eleva el tono del escándalo: no solo se habría intentado blindar a Sánchez, sino que se vigilaba a quienes informaban.
El fantasma de una imputación colectiva
Los mensajes entre Narbona y Díez, unidos a la negativa pública de la presidenta, acercan la posibilidad de que el PSOE sea investigado como organización criminal. En paralelo, Pedro J. Ramírez aventuró en Espejo Público que las elecciones se adelantarían a marzo de 2027, ante la incapacidad de aprobar presupuestos por tercer año consecutivo. Mientras, el exministro Marlaska y la propia Narbona estarían en la cuerda floja.
La coincidencia de los tiempos —justo cuando el caso judicial de Pedraz avanza— no es casual. El PSOE se enfrenta a un terremoto cuyas réplicas aún no han terminado.
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