El recibo de la luz de julio: de 45 a 245 euros según la casa
Un hogar unipersonal en Almería ha recibido una factura mensual de 245 euros con el aire acondicionado centralizado funcionando de dos de la tarde a siete de la mañana. El mes anterior pagó 172. En el extremo contrario, una vivienda unipersonal en mercado regulado, sin aire acondicionado y con cocina de inducción, se queda en 45 euros. En medio, los 80 euros de quien usa el aire a conciencia y aún así lo llama «robo».
La factura cambia según la casa y la geografía
La horquilla real del gasto mensual de luz en verano es más ancha de lo que sugiere la tarifa. El aire acondicionado es el principal factor: quien lo instala centralizado y lo mantiene toda la tarde y la noche puede triplicar el recibo de un mes a otro. El levante, con Almería a la cabeza, convierte el confort en un coste asumido: «es lo que tiene vivir aquí», resume el afectado, que aún así puede permitírselo.
Alternativas para no pasar por caja
Frente al todo eléctrico, hay hogares que han optado por el gasóleo C para calefacción y agua caliente, con depósitos de 1.000 litros repuestos dos veces al año. Otros han sustituido la iluminación por LEDs convencidos de que, sin ese cambio, el recibo mensual superaría los 300 euros. El mercado regulado, con 4,6 kW de potencia, sigue siendo la opción de quien paga 45 euros y no tiene aire.
El cálculo de lo que se gasta en luz y gas en julio se ha convertido en una lotería: hay quien paga 80 y llora, y hay quien paga 245 y piensa que es un «atraco sin piedad». Entre medias, la sensación de ser «cajeros automáticos andantes» se extiende por todos los tramos. Los datos disponibles no cierran el debate: solo confirman que la política de precios energéticos ha convertido el termostato en un artículo de lujo.