Gana 1.400 euros con dos casas pagadas y solo ahorra 150 al mes
Un hombre que vive en Barcelona, sin hipoteca y con dos viviendas en propiedad, ingresa 1.400 euros netos al mes y cierra el mes con 100 o 150 euros en la cuenta. Su propio desglose no admite muchas lecturas: 400 euros de alimentación, 250 de luz, agua y gas —partida en la que también entra el IBI—, 100 de gasolina, 80 de comunidad de propietarios y 20 de un seguro de decesos.
850 euros de gastos fijos sobre 1.400 de ingreso. El resto se va en ocio y en compras sueltas. «La inflación se está comiendo mi sueldo», resume. Y ahí arranca la pregunta que hoy recorre media España: ¿es un problema de gasto o de nómina?
El desglose: 850 euros fijos y 1.000 euros de IBI al año
La partida que más ampollas levanta es la de suministros:
250 euros mensuales de luz, agua y gas para una sola persona. Media docena de respuestas la pone en duda y pregunta si hay piscina climatizada, jacuzzi o minería de criptomonedas de por medio. La explicación es bastante más prosaica: dentro de esos 250 euros entra el
IBI de las dos casas, que suma 1.000 euros al año y que no aparece en ninguna otra línea del presupuesto. Con esa corrección, el gasto energético real se parece al de cualquier piso español de una persona.
El resto del cuadro también resiste el escrutinio. Cuatrocientos euros en comida son cien a la semana, y hay quien responde desde una casa de cuatro personas recordando que paga «poco más» de 100 euros al mes entre luz y agua. Es decir, hay margen. Reducible, sí. ¿Suficiente para cambiar la foto? Ese es otro asunto.
¿Cuánto debería ahorrar alguien sin hipoteca y sin hijos?
Aquí las cifras chocan de frente. El cálculo más optimista sostiene que con vivienda pagada y sin cargas familiares se pueden guardar
400 euros al mes «fácilmente»; otro va más allá y eleva el potencial hasta un 35% del ingreso; un tercero sitúa la horquilla razonable en medio millar. En contra pesa la experiencia de quien, con una hija y un sueldo parecido, ahorra 500 euros mensuales, cierto, pero con casa pagada.
Las respuestas que más se repiten no discuten la aritmética, discuten el marco. Su línea de ocio son 30 o 40 euros al mes, que suben a 70 u 80 cuando cae alguna compra, y mantiene un seguro médico privado por un tema médico. Con esas cifras, cualquier imprevisto —una póliza que sube, el dentista, una reparación— se come dos meses de
ahorro.
Por qué el problema no es el gasto sino el ingreso
La corriente más dura con el planteamiento sostiene que recortar aquí y allá rinde poco: apretando comida, ocio y suministros quizá se rascan 100 euros más al mes, y eso no cambia ninguna trayectoria patrimonial. La conclusión que se impone en ese tramo es que, con salarios de este nivel, la vía es aumentar ingresos y no afinar la hoja de cálculo. Y hay quien añade un argumento estructural: según esa lectura,
quien prospera ahorrando es quien ya tenía patrimonio o recibía ayuda familiar, y el resto sobrevive mes a mes.
Ahí aparece el umbral que más veces se repite:
2.000 euros netos. Para quienes repiten esa cifra, por debajo, incluso con la vivienda pagada, la sensación de ir justo no desaparece; por encima, empieza a haber colchón. Se cita al respecto el caso de alguien con 2.900 euros de nómina y sin hipoteca que sí ahorra, frente a los 3.000 euros de gastos fijos que declara una familia de cuatro personas.
Seguro de decesos de 240 euros y un apartamento en Tarragona parado
Dos detalles llaman la atención. El primero, esos
20 euros mensuales de seguro de decesos —240 al año— que varios consideran prescindibles. El segundo, mucho más relevante: tiene un apartamento en Tarragona sin usar que se alquilaría por
500 o 550 euros al mes y que de momento no piensa mover. Tampoco contempla venderlo. Dejaría de ser un activo dormido, pero tampoco está dispuesto a complicarse la vida con inquilinos.
La historia de cómo llegó hasta ahí también circula: ahorró el 70% del apartamento viviendo en casa de sus padres y cubrió el resto con una hipoteca de 200 euros mensuales a diez años que amortizó en cinco. El consejo más repetido para su día a día no es de recorte, es de método: separar los 150 euros nada más cobrar la nómina, subir la cifra al mes siguiente y montar un plan de comidas antes de pisar el supermercado.
Con dos viviendas pagadas, cero deuda y un ahorro de casi 2.000 euros al año, hay quien no entiende la queja: en su situación, dice una respuesta, no hay de qué lamentarse. Y sin embargo el umbral que más se repite en toda la conversación no son los 850 euros de gastos, ni los 400 de comida, ni el seguro de decesos. Son 2.000 euros de nómina. Por encima, se ahorra. Por debajo, incluso con todo pagado, se sobrevive.