12 carriles, un coche y una gasolinera vacía: el PAU que nadie usa
Madrid tiene una avenida de 12 carriles por la que circula un solo vehículo. No es un error de diseño: es un PAU, un plan de actuación urbanística concebido para albergar a miles de nuevos residentes que aún no han llegado. El testimonio de un conductor que acudió a uno de estos barrios fantasma para llenar el depósito de GNC —un 10% más barato que la media— retrata la paradoja: doce surtidores, dos patrullas policiales ociosas y un paisaje de ciencia ficción.
El usuario se desplazó hasta el extremo del PAU para ahorrar unos céntimos en gas natural comprimido, después de que la compañía energética subiera las tarifas de forma notable. Lo que encontró fue una avenida descomunal con cuatro carriles por sentido más dos vías de servicio, donde era el único circulando. "Tienes que echar merienda para cruzar la calle", ironiza. La gasolinera, con doce surtidores, apenas tenía clientes.
El PAU responde a una lógica de anticipación urbanística: según fuentes del debate, estas zonas de ampliación están diseñadas para absorber la llegada de miles de nuevos españoles. "Por eso los 6 carriles (o 12 en total)", apunta un análisis, que advierte que la sierra Noroeste de Madrid solo se salva de momento. La realidad es que el crecimiento previsto aún no se ha materializado, dejando infraestructuras sobredimensionadas.
Con la moderación demográfica y el encarecimiento del gas natural, estos PAU se asemejan a maquetas a escala real. La promesa de una avalancha de residentes sigue en el aire. Si el gas continúa subiendo, quizá más conductores se aventuren a estos páramos en busca de combustible barato, pero por ahora el paisaje es de desolación planificada.