UGT y una actriz se suman a Sol y el hilo se parte por el 15M
El Ayuntamiento de Madrid acusa a la Delegación del Gobierno de «dejación de funciones» por la acampada de Sol. Exige una explicación por la falta de intervención y por la retirada de las unidades allí desplazadas.
El tuit entra en el hilo y a partir de ahí la conversación deja de ser sobre vivienda y pasa a ser sobre quién manda en la plaza, quién deja hacer y qué se está montando ahí.
El mismo día se suman dos nombres y una fecha. UGT dice que está en la movilización. Una actriz aparece en la acampada. Y el martes, según el hilo, toca tramitar el Decreto Maricarmen.
Qué se ha sabido
La acusación municipal es del
27 de septiembre: «dejación de funciones», «falta de una intervención», «retirada de las unidades allí desplazadas». La pega un forero con el tuit de Europa Press.
UGT, por boca de Pepe Álvarez, anuncia que está en la movilización y respalda los puntos para que el Decreto dé solución.
La fecha que se repite es el
martes.
Otro tuit que circula por el hilo llama a volver a la plaza: «TODOS A SOL. Porque hubo un día en que nos dijeron que no servía de nada salir a la calle y llenamos las plazas».
El País publica un vídeo de Aitana Sánchez-Gijón en la acampada: «La situación de la vivienda en España es insostenible». De ahí sale una réplica: que a la actriz no la conoce ni el
30% de los asistentes.
The Objective firma
la pieza sobre el Sindicato de Inquilinas que sitúa a Sánchez en el centro de la ira. En ella, la portavoz Del Río pregunta al presidente qué problema tiene su partido con que haya vidas estables para el
30% de la población que son inquilinas.
También se reproduce un tuit de Lucía Etxebarría sobre la expropiación: primero la ley para que el propietario pierda su casa, luego la vende desesperado, y quien acaba comprando es un gran fondo.
Es su tesis, no un hecho comprobado.Dónde está la bronca
Dos frentes.
El primero, el 15M. Un participante sostiene que Zapatero no gobernaba cuando la acampada. Otro le corrige: Zapatero fue presidente
hasta seis meses después del 15M. El primero lo admite —«me he equivocado»— y sigue discutiendo. En el mismo tramo se apunta que los 15M siempre se los montan al PSOE y que ni aun así la derecha les tiene simpatía. Y otro avisa: hace 15 años montaron lo mismo, gobernaron y siguen gobernando, con la situación peor.
El segundo frente es la conspiración. Un usuario formula la teoría con retintín: que el gobierno de Trump, a través de la CIA, estaría fabricando una revolución para sostener a Sánchez. «El chiste se cuenta solo», zanja. Quien había apuntado antes a financiación exterior se desmarca: él no ha hablado del gobierno americano, «aunque puede que algunos elementos del estado profundo colaboren».
Nadie aporta nada.
Y debajo, el problema de fondo, que no se resuelve. Macabrón: la vivienda nunca se va a arreglar por vía política, nunca; hubo burbujas con Felipe González y Sánchez y Podemos tuvieron años y tampoco hicieron nada. Lycopodio añade que si para manifestarte tienes que pedir permiso a quien es tu problema, la marcha es inútil: los políticos se irán a la playa y no cambiarán nada. Ces25 habla de modelaje, tergiversación y realidad alternativa vendida a su público. Baltasar remata que si fueran tan buenos deberían gobernar siempre y no lo hacen.
En medio, un mensaje que desea que suban los alquileres y que lo pasen mal quienes viven de alquiler. El hilo lo deja correr sin entrar.
El mensaje que se sale del guion
Uno de los participantes pasa del debate político y propone otra cosa: parar, mirar hacia dentro y dejar de usar el sistema para romperlo, unirse con conciencia y discernimiento en vez de repetir consignas y odiar al que piensa distinto. «Casi siempre es todo es mucho más complicado de lo que parece a simple vista», escribe. Nadie le sigue.
Qué cambia respecto a antes
Lo nuevo es quién entra. El Ayuntamiento aparece con una acusación formal contra la Delegación. UGT entra con los puntos y con la fecha del martes. Y entra una actriz que da titular. La conversación ya no gira sobre si la acampada es ciudadana o inducida, sino sobre quién debería desalojarla y por qué no lo hace.
También vuelve un asunto viejo: el 15M, del que nadie hablaba al principio y que ahora sirve para comparar, corregir fechas y discutir de quién era la plaza entonces.
Y queda la duda de siempre, que este tramo tampoco cierra: si la primavera se gana en las urnas, en la calle o en los platós.