Franco y Ataturk: el espejismo del dictador modernizador
La comparación entre Francisco Franco y Mustafa Kemal Ataturk resurge cada cierto tiempo, pero rara vez con suficiente rigor histórico. El argumento central de quienes los emparentan suele ser que ambos ejercieron un poder autoritario para «occidentalizar» sus respectivos países. Sin embargo, un análisis somero de sus proyectos revela más diferencias que similitudes.
Proyecto nacional: de la nada o sobre lo heredado
Ataturk creó un Estado-nación turco prácticamente desde las cenizas del Imperio otomano, imponiendo un laicismo radical, el alfabeto latino y la equiparación legal de la muyer. Franco, en cambio, recibió una España ya unificada y su régimen se apoyó en el nacionalcatolicismo, restaurando privilegios eclesiásticos y un orden social tradicional. Mientras que el líder turco destruyó un imperio teocrático para fundar una república secular, el Caudillo destruyó una república laica para restaurar una monarquía confesional. Son vectores opuestos.
El peso de la Iglesia y el lastre de Primo de Rivera
Donde Ataturk marginó a las instituciones religiosas, Franco se subordinó a ellas. Su «fallo», según ciertos análisis, fue dejarse seducir por los sectores más integristas del catolicismo, apartando a los falangistas y militares no confesionales que le ayudaron a ganar la Guerra Civil. Se señala además que buena parte de las políticas económicas y sociales del franquismo fueron copiadas de la dictadura de Primo de Rivera, no una creación original.
Una afinidad lejana: Reza Pahlevi
Curiosamente, quien más se aproximó al modelo kemalista en Oriente Próximo fue el sah de Persia, Reza Pahlevi. Su padre viajó a Turquía para reunirse con Ataturk y educó a su descendiente en esa admiración. No hay ningún paralelismo similar entre Franco y el fundador de Turquía.
Al final, la etiqueta de «Ataturk español» parece más un eslogan que una tesis defendible. Si Franco hubiera prescindido del peso clerical y apostado por una modernización laica, quizá el símil tendría más recorrido. Pero la historia, tozuda, lo descartó.