Frutos secos rancios en los supermercados: el fraude de las fechas de caducidad
Las bolsas de nueces y almendras muestran fechas de caducidad a años vista, pero al abrirlas el sabor es a rancio. No es un caso aislado: decenas de consumidores reportan el mismo problema en distintas marcas. La causa no es el tiempo, sino un deterioro inducido por envases de calidad cada vez más baja y, según algunos análisis, prácticas de reempaquetado fraudulentas.
Envases que no conservan
Los fabricantes han reducido costes en los envases: pasaron de cierres zip funcionales a microzips que no cierran tras la primera apertura, y de materiales gruesos a plásticos ultrafinos que no sellan correctamente. El resultado es que el vacío se pierde y los frutos secos se oxidan y enrancian, aunque la fecha impresa sea correcta. Este patrón se repite en Lidl, Aldi y otras cadenas, especialmente en las tarrinas de plástico superfino.
¿Quién fabrica lo que compramos?
La producción de frutos secos envasados está concentrada en pocos grupos: Borges, Medina y, en menor medida, Frumesa. La mayoría de las marcas blancas de distintas cadenas proceden de estos mismos fabricantes, lo que explica que el problema sea generalizado. Solo algunas marcas como las bolsas cerradas sin zip de Mercadona parecen mantener la frescura por un sellado más hermético.
El riesgo de las aflatoxinas
Los cacahuetes en mal estado pueden contener aflatoxinas, toxinas producidas por el hongo Aspergillus. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) advierte que estas sustancias son cancerígenas y se asocian con un mayor riesgo de cáncer de hígado. Los cacahuetes importados de China son especialmente señalados por su menor control de calidad, aunque también los de EE.UU. se consideran potables. Sin embargo, el enranciamiento por oxidación no siempre va acompañado de hongos, pero la falta de garantías en la conservación aumenta la probabilidad de contaminación.
Reempaquetado: el negocio oculto
Algunos distribuidores devuelven los frutos secos no vendidos a empresas piratas, que los reempaquetan con nuevas fechas de caducidad y los reintroducen en el mercado. Esta práctica, denunciada en foros de consumo, afectaría a grandes cadenas como Carrefour, Alcampo o Mercadona. Así, un producto que lleva meses oxidado puede acabar en el lineal con aspecto de fresco.
La pregunta que queda en el aire: ¿hasta qué punto los controles de calidad de las grandes cadenas permiten que productos alterados lleguen al lineal? Mientras tanto, el consumidor solo puede confiar en su nariz y optar por frutos secos a granel con cáscara, que ofrecen mayor garantía de conservación.
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