Francia propone un impuesto de 10 céntimos por GB: así sería el impacto real
¿Se imagina pagar 75 euros extra al mes por usar Internet como hasta ahora? Eso es exactamente lo que propone el Partido Socialista francés (PS): un impuesto de 0,10 euros por cada gigabyte descargado. La idea, recogida por Les Numériques, ha encendido todas las alarmas tanto en el país vecino como en España, donde se teme un efecto contagio.
¿Cuánto costaría realmente el impuesto al gigabyte?
Los cálculos son demoledores. Según los datos que circulan, una familia media consume unos 750 GB al mes entre fibra y móvil. A 10 céntimos el GB, el recargo mensual sería de 75 euros. Pero el consumo crece un 20% anual, de modo que para 2030 esa cifra se dispararía a 140 euros mensuales. Un usuario que ha registrado 400 GB en 30 días solo navegando y viendo YouTube pagaría 40 euros extra al mes, más de lo que cuesta su propia tarifa de Internet.
Los ejemplos concretos asustan: una película 4K en Netflix pasaría a costar 1,40 euros adicionales; descargar un videojuego grande, como los de la futura PS6, sumaría 10 euros al precio. Las empresas tecnológicas serían las más castigadas: una pyme con teletrabajo podría enfrentarse a 150-200 euros mensuales por empleado, y las compañías de cloud o inteligencia artificial, que mueven petabytes, añadirían cientos de miles de euros al mes a su factura.
Viabilidad técnica y política de la tasa
Técnicamente, el impuesto es un quebradero de cabeza. Para aplicarlo, los operadores tendrían que inspeccionar el tráfico cifrado (algo que choca con la privacidad) o usar técnicas de Deep Packet Inspection que fundirían los routers. Algunos analistas señalan que la única manera de discriminarlo sería con ordenadores cuánticos en los nodos de red. O, directamente, no discriminar y cargar el coste a todos los usuarios por igual, lo que sería aun más injusto.
Políticamente, el PS francés no pasa por su mejor momento: las encuestas lo sitúan fuera de la pelea electoral. Pero la sombra de la idea ya sobrevuela Bruselas, según algunos comentaristas. En España, el recelo es inmediato: "Lo que se aplica en Francia, en uno o dos años llega aquí", resumen varios análisis.
El regreso al pasado digital
Irónicamente, el debate huele a nostalgia de los años 90, cuando se pagaba por tiempo de conexión con un módem de 56k. Veintiséis años después de la llegada del ADSL y la tarifa plana, algunos quieren devolvernos a la era del medidor. Con la diferencia de que entonces no había streaming, ni actualizaciones automáticas, ni teletrabajo. Ahora, el consumo de datos es inevitable. Y pagar dos veces —la tarifa al operador más el impuesto— parece una broma de mal gusto.