Francia pulveriza su récord de ventas de coches eléctricos: 30% de cuota en junio
¿Estamos ante el punto de inflexión definitivo del coche eléctrico en Europa? Francia acaba de firmar un junio de escándalo: 55.851 nuevas matriculaciones de vehículos eléctricos, un 30% de cuota de mercado frente al 17% del año anterior. El crecimiento interanual es del 94%, una bestialidad. La guerra en Irán y el consiguiente encarecimiento de la gasolina han hecho el resto: los conductores franceses se pasan al enchufe a un ritmo que ni los subsidios ni las normativas habían logrado hasta ahora.
Pero no todo son vítores. Hay quien ve en estas cifras una burbuja alimentada por ayudas públicas momificadas para frenar a los fabricantes chinos. El argumento es que el mercado no es orgánico: sin las subvenciones generosas del Estado y sin el pico de precio en los combustibles, la demanda se desinflaría. Además, la dependencia de baterías y componentes chinos sigue siendo total, lo que pone en entredicho la autonomía industrial europea. Otros, en cambio, lo celebran como una victoria climática y una señal de que la transición avanza más rápido de lo previsto, reduciendo la dependencia del petróleo de regímenes como el ruso.
Lo cierto es que, mes a mes, las gasolineras pierden clientes en el viejo continente. Que sea para bien o para mal depende del prisma ideológico de cada uno. Pero los números son tozudos: uno de cada tres coches nuevos vendidos en Francia ya es eléctrico. Mientras, en España apenas rozamos un tercio de esa cuota, y el debate se encona entre los que esperan la implosión de la burbuja eléctrica y los que ya están calculando cuándo se ahorrarán la cola en la gasolinera.