Discrepo totalmente de quienes aplauden esta frase.
Dar un guantazo a un niño no es educar. Es puro autoritarismo.
A quien defiende esto le pasa una cosa muy simple: se siente impotente ante un menor y busca el poder por la vía rápida. En lugar de usar la palabra, la paciencia y el razonamiento, recurre a la fuerza bruta porque no tiene mejores argumentos.
Apoyar la violencia física contra un niño demuestra el deseo de sentirse superior y dominante frente a alguien que no se puede defender. La bofetada no enseña lo que está bien; solo enseña miedo, sumisión y además lo que provoca es perpetuar la violencia física porque ese niño de mayor hará lo mismo con sus descendientes.