Un robot humanoide bate el récord humano en media maratón: 50 minutos y 26 segundos
¿Un robot que corre maratones? Sí, y además más rápido que el mejor humano del mundo. Pero hay un problema: se cae al cruzar la meta y necesita que lo lleven en camilla. La pregunta no es si puede correr, sino para qué queremos que lo haga.
La hazaña y el ridículo en Pekín
En el distrito tecnológico Beijing E-Town, un robot humanoide desarrollado por el fabricante Honor completó una media maratón de 21 kilómetros en 50 minutos y 26 segundos. El tiempo supera el récord mundial humano en distancia, establecido por el ugandés Jacob Kiplimo. Sin embargo, el momento más viral no fue la marca, sino la caída del robot al final de la carrera, siendo retirado en camilla. Las imágenes desataron el escepticismo: algunos las tachan de montaje con IA, otros recuerdan los clásicos vídeos de Boston Dynamics con sus robots cayendo por las escaleras.
¿Logro técnico o truco publicitario?
El debate sobre la utilidad real de los robots humanoides bipedos se reavivó. Quienes defienden el avance señalan que dominar la locomoción bípeda es clave para entornos diseñados para humanos. Los críticos, en cambio, argumentan que es una solución ineficiente: por el mismo coste energético y de mantenimiento, un exoesqueleto sobre ruedas ofrecería más estabilidad y aplicaciones prácticas. La fragilidad mostrada en la carrera –el robot apenas podía mantenerse en pie tras la meta– refuerza las dudas sobre su madurez tecnológica. Además, como apuntan algunos análisis, el verdadero salto no está en correr, sino en realizar tareas domésticas o industriales útiles, algo que sigue pareciendo lejano.
Implicaciones económicas y geopolíticas
La carrera formó parte de una exhibición de robótica en China, país que acelera su inversión en inteligencia artificial y automatización. La pregunta recurrente es si estos robots humanoides llegarán a tener un impacto económico significativo más allá del marketing. Mientras algunos ven potencial en reparto de última milla o vigilancia, otros los consideran un juguete caro. La comparación con los exoesqueletos, que ya se usan en logística y rehabilitación, sugiere que la industria podría estar tomando un desvío costoso.
Entre el escepticismo y la promesa
El robot ha corrido más que el 99,9% de los runners humanos, pero sigue sin poder fregar los platos. La tecnología avanza, pero no siempre en la dirección que necesitamos. Mientras tanto, el robot sigue en el taller, y los runners humanos pueden dormir tranquilos… o no.