Notas de corte altas no garantizan empleo: el caso de Fisioterapia y RRII
La relación entre nota de corte y éxito laboral es una de las grandes mentiras del sistema educativo español. Carreras con notas de acceso que rivalizan con Medicina, como Fisioterapia o Relaciones Internacionales, presentan tasas de paro y salarios muy por debajo de lo que cabría esperar. Mientras tanto, la Formación Profesional, aunque garantiza trabajo, topa con un techo salarial que rara vez supera los 2.000 euros mensuales.
La paradoja de las notas de corte
Según los datos disponibles, Fisioterapia exige una nota de acceso en torno a 12, similar a la de Medicina en muchas comunidades autónomas. Sin embargo, la realidad laboral es muy distinta: muchos fisioterapeutas trabajan como falsos autónomos cobrando apenas 9 euros por sesión, con una cartera de pacientes inestable. El paro entre los titulados en Relaciones Internacionales se acerca al 50%, una cifra que supera a la de carreras tradicionalmente estigmatizadas como Historia. La nota de corte mide la demanda de plazas universitarias, no la demanda del mercado laboral. Es el mayor timo educativo de las últimas décadas: chavales que han sudado en bachillerato sanitario acaban en una mutua cobrando 9 euros la sesión, mientras un electricista con dos años de oficio gana más y no necesita un máster de 8.000 euros.
El techo de cristal de la FP
Quienes optan por una FP con demanda asegurada, como electricista o mantenimiento industrial, encuentran empleo con relativa facilidad. Pero el salario rara vez supera los 1.800-2.200 euros netos al mes, a menos que se monte un negocio propio o se especialice en un nicho concreto. Incluso en ramas como la química o el metal, los salarios por convenio son bajos, y muchos acaban en trabajos precarios. La FP está experimentando un boom 2.0 alimentado por fondos europeos, pero algunos advierten que se está saturando: cuando deje de llegar dinero, la burbuja podría estallar. El ejemplo de la universidad ya ocurrió: sobraban licenciados, ahora sobrarán técnicos.
La economía española como lastre
El problema de fondo no es solo la titulitis. Un fisioterapeuta en Alemania gana 3.500 euros netos trabajando 38 horas; en España, apenas 1.200 euros como falso autónomo con jornadas de 50 horas. La misma formación, el mismo conocimiento, pero un modelo productivo basado en turismo y construcción que no valora los servicios cualificados. La diferencia no está en el título, sino en la estructura económica. Mientras tanto, la economía sumergida distorsiona las estadísticas: muchos autónomos en fisioterapia o podología declaran el mínimo, pero ingresan bastante más. Algunos fisioterapeutas con vocación y formación continua logran diferenciarse y cobrar hasta 50 euros por sesión, pero son la excepción.
¿Burbuja educativa?
Algunos análisis apuntan a que el sistema educativo español ha inflado la oferta de titulados universitarios hasta hacer irrelevante el título. La FP corre el mismo riesgo: los fondos europeos están alimentando una burbuja de técnicos que podría estallar cuando cesen las subvenciones. La clave, según ciertas corrientes de análisis, es estudiar algo que permita hacer "pasta en negro" o emigrar a un país que valore mejor los servicios cualificados. Mientras el mercado laboral español premie a unos pocos y castigue a la mayoría, la ecuación seguirá rota.
Con estos datos, la decisión de qué estudiar se convierte en un ejercicio de escepticismo. Las notas de corte no son una guía fiable, y la FP no es la panacea. Hasta que el modelo productivo cambie, la ecuación seguirá rota.