Felipe VI y el pulso por Ceuta: ¿debe el Rey vestirse de capitán general?
Un soldado en Ceuta no necesita tuits de apoyo institucional. Necesita ver al jefe con el uniforme. Esa reclamación ha vuelto al centro de la conversación pública ante la presión marroquí sobre el perímetro ceutí: que Felipe VI se plante en la ciudad autónoma, con su traje de capitán general de los Ejércitos, y arrope a las fuerzas desplegadas.
La reclamación del uniforme
Hay quien sostiene que el Rey no necesita autorización del Gobierno para un gesto simbólico de ese calibre. Su presencia, se argumenta, sin necesidad de disparar un tiro, enviaría un mensaje claro al otro lado del Estrecho y arroparía a una tropa que ve cómo la tensión no baja. Incluso hay quien cree que la población apoyaría esa iniciativa desde la calle.
Enfrente, el análisis pragmático recuerda que una foto real en ese contexto equivaldría a echar leña al fuego. Nadie quiere tener que elegir entre la guerra y el deshonor, que decía aquel. El propio debate ha dejado una frase para el recuerdo: «preferiremos el deshonor a la guerra».
La ministra de Defensa, alternativa simbólica
El caso es que quien ha acabado dando la cara es la ministra de Defensa. La lectura política: no se manda al Rey para no irritar a Marruecos. La crítica, en cambio, habla de tomadura de pelo con Ceuta y Melilla. Y mientras tanto, la anécdota histórica ha hecho acto de presencia con la batalla de Clavijo y el tributo de las cien doncellas, un mito medieval que sirve para subrayar lo lejos que queda la épica del trono.
El dato que descoloca lo resume otro dicho: el Rey vive a cuerpo de rey. En pleno debate sobre la integridad territorial, ni siquiera se le espera a la altura del Estrecho.