Feministas vascas acusan a los ultras de Herri Norte: el espejo roto de la izquierda abertzale
La denuncia pública de Izaro, una joven de Durango que asegura haber sido violada en Bilbao y que el sistema judicial la ha defraudado, ha desencadenado una cascada de acusaciones contra miembros del grupo de aficionados radicales Herri Norte. Decenas de mujeres relatan “abusos físicos y sexuales” en un entorno que se autodenomina antifascista y que ha gozado de simpatías en el mundo abertzale. El silencio de los medios afines, como Naiz o Gara, ha sido tan ensordecedor como revelador.
El patrón de las denuncias
Las acusaciones describen un ambiente de “control”, “maltrato psicológico” y relaciones de poder asimétricas. Una de las denunciantes afirmó haberse despertado con tres miembros de Herri Norte en la misma cama. El relato, recogido por El Correo, señala que los hechos ocurren en el contexto de las celebraciones futbolísticas y la cultura de grupo cerrado. Sin embargo, la credibilidad de las denunciantes ha sido puesta en duda por corrientes de opinión que señalan el perfil de Izaro, vinculada a asociaciones feministas como “Madres Protectoras” y conocida por otras controversias en redes, incluyendo denuncias contra padres por custodia compartida.
El silencio mediático y la doble moral
Ni Naiz, ni Gara, ni El Diario han recogido la noticia. Ningún representante de Bildu o Podemos se ha pronunciado. Este vacío informativo contrasta con la cobertura habitual de este tipo de denuncias cuando afectan a otros colectivos. En los foros de análisis se ha señalado la paradoja: un grupo que se define como “antifascista” y que incluso ha participado en actos de kale borroza, ahora se enfrenta a acusaciones de violencia machista. “El tiro en la nuca a otro les parece bien, la violación a ellas les parece mal”, resumía una corriente crítica. Otra visión apunta a que la movilización feminista puede estar siendo instrumentalizada para eliminar los últimos reductos de “virilidad” en el entorno abertzale, en un momento de deriva hacia políticas trans y de imposición de una nueva ortodoxia.
Reacción judicial y consecuencias
En mayo de 2026, un juzgado de Bilbao dictó una orden de alejamiento contra el cabecilla de Herri Norte tras una denuncia, lo que indica que el asunto ha trascendido el plano mediático. Hasta la fecha, no se conocen condenas firmes, y las investigaciones continúan.
La pregunta que queda en el aire es si la izquierda abertzale podrá sostener su discurso de pureza revolucionaria cuando los señalamientos vienen de dentro, de mujeres que comparten su mismo espacio político. El debate está servido, y esta vez no hay etarras a los que echar la culpa.
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