El IPC que no ve el ministro
El ministro Félix Bolaños declaró que los precios se mantienen estables, apoyándose en una subida salarial acumulada del 23% desde 2018. Sin embargo, el dato choca con la realidad de la cesta de la compra: la inflación acumulada en alimentos supera el 30% en el mismo periodo, y el IPC general no refleja el golpe en productos básicos. La brecha entre el relato oficial y la experiencia cotidiana alimenta el escepticismo.
El truco de las cifras acumuladas frente al interanual
Bolaños comparó ocho años de subida salarial con el último dato interanual de precios, una maniobra estadística que minimiza la pérdida de poder adquisitivo. Mientras los salarios nominales crecieron un 23% desde 2018, la inflación acumulada en el mismo periodo ronda el 20%, pero el pico inflacionista de 2022-2023 (con tasas del 10% en algunos meses) erosionó el ahorro de las familias. El ministro obvia que el incremento salarial se ha concentrado en subidas del SMI y convenios, no en rentas medias.
La cesta de la compra no perdona
Los precios de alimentos como el aceite de oliva, la leche o los cigot han subido entre un 40% y un 60% desde 2021, muy por encima del incremento salarial medio. Las ofertas y promociones han desaparecido, y el consumidor nota que con el mismo dinero compra menos. La estabilidad que proclama Bolaños es, en el mejor de los casos, una media que no llega a los hogares.
La pregunta que queda en el aire es por qué el Gobierno insiste en un discurso que choca con la evidencia del supermercado. Quizá porque los datos agregados siempre ocultan las desigualdades que paga la clase media.
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