Alberto Núñez Feijóo ha afirmado que «todos los españoles somos catalanes con independencia de dónde vivamos», igual que, a su juicio, los catalanes son gallegos y andaluces vivan donde vivan. La frase, publicada por El HuffPost, plantea una idea de identidad compartida que difumina la distinción entre pertenencia territorial y nacional.
La frase y su lógica de identidades cruzadas
Alberto Núñez Feijóo, presidente del Partido Popular, escribió en X una reflexión sobre la relación entre Cataluña y el resto de España. Su argumento: «Necesitamos a Cataluña. Primero, los catalanes. Segundo, todos los que respetamos esta tierra. Tercero, todos los españoles que somos catalanes con independencia de dónde vivamos, igual que los catalanes son gallegos y andaluces, vivan donde vivan». La publicación la difundió El HuffPost.
La construcción retórica es simétrica. Si un catalán puede sentirse gallego o andaluz por origen familiar, un español de cualquier otra comunidad puede reivindicar una parte catalana. Feijóo nació en Os Peares, en la provincia de Ourense, y presidió la Xunta de Galicia entre 2009 y 2022.
Qué implica para el debate territorial
La frase no es una propuesta jurídica ni un programa. Es una intervención política en un contexto de discusión sobre la financiación autonómica y el encaje de Cataluña. Al presentar la catalanidad como algo que trasciende el territorio, Feijóo evita el marco de «Cataluña contra España» y lo sustituye por un solapamiento de identidades.
El riesgo de este tipo de formulaciones es que puede leerse como una disolución de la singularidad catalana. También como una forma de reclamar para el conjunto de España un patrimonio cultural que Cataluña considera propio. La comparación con gallegos y andaluces sugiere que ninguna identidad territorial es exclusiva.
Un mensaje con destinatario múltiple
La publicación busca hablar a varios públicos a la vez. A los votantes del PP en Cataluña, para quienes la defensa de la catalanidad no es patrimonio de los independentistas. Al electorado del resto de España, para transmitir que su partido no es ajeno a Cataluña. Y a los catalanes no independentistas, que pueden sentirse interpelados por un discurso que no les exige elegir entre dos banderas.
No hay en el mensaje ninguna referencia a cifras, a competencias o a plazos. Es una declaración de principio. Su valor está en el marco mental que propone, no en las medidas que anuncia.