Feijóo intenta un imposible: convencer a Junts y PNV para una moción de censura
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha lanzado un llamamiento directo a Junts y al PNV para que apoyen una moción de censura que solo persigue convocar elecciones anticipadas. La estrategia, sin embargo, choca contra la realidad aritmética del Congreso: necesita siete escaños de Junts o los cinco del PNV, y ambas formaciones han dejado claro que prefieren mantener a Sánchez en Moncloa.
184 diputados que no suman
Feijóo aseguró en una entrevista en El Programa de Ana Rosa que "desde Vox al PNV, pasando por UPN, Coalición Canaria y Junts, somos 184 diputados los que estamos pidiendo elecciones anticipadas". Un número que suena a mayoría absoluta, pero que oculta el problema de fondo: el PP no tiene los votos para presentar la moción, porque ni Junts ni PNV están dispuestos a darlos. La cifra de 184 incluye formaciones que no han confirmado su voto a favor, solo su deseo de elecciones.
El cálculo político de los nacionalistas
Para Junts y PNV, la ecuación es sencilla: con Sánchez en el Gobierno, su poder de negociación es máximo. El presidente del Ejecutivo necesita sus votos para sacar adelante cualquier iniciativa, y eso se traduce en concesiones. En cambio, una moción de censura impulsada por la derecha les obligaría a elegir entre un gobierno del PP-Vox o unas nuevas elecciones cuyo resultado nadie garantiza. "Todavía no se ha enterado Feijóo de que lo que quieren Junts y PNV es que Sánchez gobierne, cuanto más tiempo, mejor", resumía un análisis del debate.
Algunos sectores, no obstante, defienden que es el momento de actuar: "Si Sánchez abandona el gobierno es mucho más fácil imputarle". Argumentan que el presidente, acorralado por escándalos, podría tomar decisiones extremas si se siente acorralado. Pero esa postura choca con la realidad de que Junts y PNV no están por la labor de romper su alianza con el PSOE.
Ni con la que le cae al Gobierno logra apoyos
La frialdad de la respuesta nacionalista queda patente en el escepticismo generalizado. "NUNCA van a apoyar una moción de censura y cuando piden elecciones hacen teatrillo", señalaba una de las voces más críticas con la estrategia de Feijóo. La comunidad política interpreta que, pese a la erosión del Gobierno, el precio que exigirían Junts y PNV para cambiar de bando sería demasiado alto –incluso para un PP dispuesto a todo.
Además, el debate sobre el IVA de los autónomos –medida impulsada por Junts y aprobada con el apoyo del Gobierno– demuestra que los nacionalistas catalanes pueden rentabilizar su apoyo a Sánchez sin necesidad de girar a la derecha. "Gracias a Junts se ha aprobado el fin del saqueo del IVA a los autónomos de toda España. Gracias a Junts, no a Vox", recordaban, mientras otros replicaban que "Junts lleva apoyando a Sánchez dos legislaturas".
En definitiva, la moción de censura instrumental de Feijóo parece condenada a quedarse en un brindis al sol. Sin el respaldo de los partidos independentistas, el PP no puede activar el mecanismo que llevaría a las urnas. Y mientras Sánchez mantenga vivo el grifo de las concesiones, Junts y PNV no tienen ningún incentivo para subirse al carro de la oposición.
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