El gesto de las famosas: un mechón de pelo que no paga el alquiler
Media España se ha visto obligada a sufrir el último viral: famosas españolas que se graban cortándose un mechón de pelo en solidaridad con las mujeres de Ceuta. El mensaje es claro. La crítica, también: medio centímetro de pelo no es una política pública, ni siquiera un gesto político. Es una escenografía.
La comparación con las mujeres iraníes, que se cortaron el pelo como desafío al régimen, se vuelve inevitable. Pero la dirección de la protesta es distinta. Aquí nadie arriesga nada: ni la cuenta corriente, ni el contrato publicitario, ni la imposibilidad de acceder a una vivienda. Es la solidaridad de salón, con cámara encendida y filtro correcto.
Mientras el gesto puebla los perfiles, el contexto no acompaña. La crisis de vivienda sigue ahí, con los alquileres disparados y la política sin respuesta. Los comentarios que internet dedica al vídeo no se andan con rodeos: hay quien recuerda la ausencia de derechos reales, la precariedad y el régimen político del 78 como marco de una frustración que ningún mechón consuela.
No todo es desprecio. Algún defensor del gesto apuntará que visibilizar una causa importa. Cierto. Pero cuando el símbolo no va acompañado de medidas tangibles, se queda en gesto vacío. La semántica no paga recibos.
La pregunta que flota en el aire: si una actriz se corta medio centímetro de pelo, ¿alguien en Ceuta o en la Puerta del Sol va a vivir mejor? La respuesta no es optimista. El análisis se atasca en esa misma duda, y mientras, las tijeras siguen funcionando.