La Liga Antidifamación (ADL) redactará el currículo de las escuelas dominicales de las iglesias evangélicas hispanas en Estados Unidos, en el marco de una alianza con la Conferencia Nacional de Liderazgo Cristiano Hispano (NHCLC). Lo anunció el consejero delegado de la ADL, Jonathan Greenblatt.
La Liga Antidifamación (ADL) va a escribir el material de estudio de las escuelas dominicales de las iglesias evangélicas hispanas en Estados Unidos. Lo ha anunciado su consejero delegado, Jonathan Greenblatt, y lo hace en el marco de una alianza con la Conferencia Nacional de Liderazgo Cristiano Hispano (NHCLC, por sus siglas en inglés). La noticia ha circulado sobre todo a través de redes sociales, donde se ha presentado como una intromisión externa en la educación religiosa de una comunidad.
Qué se sabe del acuerdo
Greenblatt presentó la iniciativa como una «colaboración» entre su organización y la NHCLC, una entidad que agrupa a iglesias evangélicas hispanas en Estados Unidos. El alcance concreto del programa no se ha detallado públicamente: no se conocen ni el número de iglesias afectadas, ni el calendario, ni el contenido exacto de los materiales.
La ADL es una organización fundada en 1913 dedicada a combatir el antisemitismo y otras formas de odio. La NHCLC se presenta como una de las mayores redes de iglesias evangélicas hispanas del país. El anuncio ha generado recelo en sectores que ven en él una influencia externa sobre la doctrina que se enseña en esas comunidades.
Por qué genera rechazo
El malestar no viene tanto del contenido del currículo, que se desconoce, como de quién lo firma. Una organización judía redactando material de escuela dominical para iglesias cristianas toca una fibra sensible: la idea de que una institución ajena a la comunidad marque lo que se enseña a los niños.
En el fondo late una desconfianza hacia las grandes organizaciones que operan en el espacio público estadounidense y hacia las alianzas entre grupos religiosos que, sobre el papel, no comparten doctrina. Que la noticia llegue por redes y no por un comunicado conjunto alimenta esa suspicacia.
El detalle que se repite
Greenblatt mencionó en su intervención que hay «alrededor de 2.000 sinagogas activas en Estados Unidos», una cifra que ha servido para subrayar el contraste entre la escala de la comunidad judía organizada y la de la red evangélica hispana. Ese dato, más que el programa en sí, es el que ha circulado con más fuerza.
Conviene ser prudente: el acuerdo se conoce por las declaraciones del propio Greenblatt y no se han publicado los términos completos. Cualquier valoración sobre su alcance real debería esperar a que las partes detallen el programa.