el problema principal de quienes acuden a votar cada 4 años es que básicamente no conocen o no han querido asimilar (lo que resulta peor) que no existe democracia alguna en este país ni en la mayoría de las mal llamadas democracias occidentales.
Si conociesen cómo funciona de verdad un embeleco tan enorme se les caería automáticamente la cara de vergüenza por haber ido a votar alguna vez.
Iñaki Gabilondo -periodista único, luz incombustible en el gris periodismo de hoy- despidió la temporada el día 15 de Julio con una entrada impresionante, por su verdad, concisión y claridad. No sólo comparto lo que dice, lo he escrito varias veces aquí. El centro de la cuestión -tras haber situado perfectamente el problema y llegar finalmente a una pregunta fundamental como conclusión- es éste:
”Somos súbditos de los mercados, el régimen en que vivimos es una dictadura; una dictadura muy particular, una dictadura disfrazada con los ropajes de la democracia, pero una dictadura. Nuestros orgullosos estados, nuestros representantes políticos, y la mayoría de los ciudadanos fingen no darse cuenta y manejan toda la gesticulación de la normalidad democrática pero ya nadie ignora que los caminos están trazados, que fuera de ellos no hay salvación, y que nuestra libertad sólo puede ejercitarse en el pequeño margen de elasticidad -un poquito más para aquí, un poquito más para allá- que se nos autoriza. (…) la socialdemocracia ha quedado prohibida de facto. Bueno, se le permite gobernar con tal de que no sea con sus propios puntos de vista.