Un libro sobre Felipe VI reabre el debate sobre la Corona
La publicación de un libro que aborda la vida privada de Felipe VI y de Letizia Ortiz ha reavivado en los últimos días la discusión sobre el papel de la institución monárquica en España. El asunto saltó a la palestra a raíz de la difusión de un volumen que, según quienes lo han seguido, incluiría testimonios y documentos sobre supuestas conductas de los reyes. La discusión, sin embargo, no ha tardado en derivar hacia terrenos más amplios: la utilidad de la Corona, el coste de mantenerla y la credibilidad de los medios que airean estos asuntos.
Qué dice el libro y qué se sabe hasta ahora
El libro, presentado como una investigación periodística, sostiene que el rey habría mantenido relaciones con otras personas y que la reina habría tenido una vida sentimental paralela. Quienes han seguido la polémica citan un vídeo en el que un periodista afirma que existe una fotografía del monarca en actitud íntima con otro hombre, imagen que, según esa versión, habría servido para que dos personas encarceladas por
corrupción salieran de prisión. No hay confirmación independiente de ese extremo.
La reacción no se ha hecho esperar. Hay quien recuerda que la vida privada de los reyes no debería ser objeto de escrutinio público, y quien responde que, si la institución se financia con dinero público, todo lo que la afecte es asunto de interés general. El debate sobre la veracidad de las acusaciones queda, de momento, abierto.
El coste de la Corona y el debate republicano
Más allá del contenido del libro, la discusión ha servido para reactivar el viejo argumento republicano. Se recuerda que la Casa Real recibe una asignación anual de los Presupuestos Generales del Estado, y que los borbones llevan trescientos años ocupando el trono español. Para una parte de los intervinientes, el asunto de la orientación sexual del rey es una cortina de humo que distrae de problemas más graves: la corrupción institucional, el deterioro económico o la presión migratoria.
Otros sostienen que la monarquía ha cumplido su función constitucional: garantizar la sucesión y representar al Estado. La discusión sobre si España debe ser una república o una monarquía queda, como siempre, aplazada.
La reacción de la opinión pública
En el terreno de la opinión, las posturas son variadas. Hay quien defiende que la orientación sexual de una persona, sea rey o no, es irrelevante y no debería ser noticia. Hay quien considera que el libro es una operación de desgaste contra la institución, y quien piensa que la monarquía debería caer por razones que nada tienen que ver con la vida privada de sus miembros.
La discusión también ha derivado hacia el papel de los medios. Se critica que se dé pábulo a rumores sin pruebas y que, al mismo tiempo, se silencien asuntos de mayor calado. La desconfianza hacia el relato oficial es, en este punto, transversal.
El libro sigue en circulación y las acusaciones no han sido verificadas de forma independiente. La Corona no se ha pronunciado oficialmente sobre el contenido. El debate, mientras tanto, continúa.