Cinco años de expulsión por matar un gato: justicia exprés para el maltrato animal
Un juzgado de Orihuela, con sede en Torrevieja, ha tardado dos meses en condenar a un hombre de 29 años por matar al gato de su pareja. La sentencia, conocida en junio, impone cinco años de expulsión de España. Los hechos ocurrieron en abril en la calle Jacarilla: el acusado pateó al animal hasta matarlo. La pareja interpuso denuncia por violencia vicaria y maltrato animal, y la Fiscalía sostuvo que el ataque al gato era una forma de violencia psicológica contra la mujer.
¿Qué es la violencia vicaria y por qué se aplica a un gato?
La violencia vicaria es la que se ejerce sobre seres queridos de la víctima para causarle daño psicológico. En este caso, el juez consideró que matar al gato de la pareja era un acto de violencia vicaria. La condena combina esa figura con el maltrato animal, tipificado en el Código Penal. La pena de expulsión, no obstante, ha generado debate: algunos señalan que cinco años no es expulsar de verdad, y otros comparan la rapidez del proceso con la lentitud de la justicia en delitos contra personas.
Dos meses para un gato, ¿y para los humanos?
El lapso entre el suceso (abril) y la sentencia (junio) sorprende por lo inusual en la justicia española. Los críticos apuntan que, si la víctima hubiera sido una persona, el caso probablemente seguiría en instrucción. La gravedad de la pena –expulsión por cinco años– también contrasta con penas blandas en delitos sexuales o de violencia de género. Mientras, la acusación de violencia vicaria sobre un animal abre un nuevo frente jurisprudencial que algunos ven como un avance y otros como un despropósito.
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