Un Mercedes eléctrico explota mientras carga en Es Mercadal
En diciembre de 2023, pocos minutos antes de las ocho de la mañana, el propietario de un Mercedes eléctrico se acercó a su coche para desenchufarlo del punto de carga del aparcamiento de la Sala Multifuncional de Es Mercadal, en Menorca. No llegó a hacerlo: el vehículo
explotó primero y se incendió después. No hubo daños personales ni otros coches afectados, porque no había ningún vehículo aparcado al lado, aunque las llamas sí quemaron parte de un contenedor de basura próximo a la estación de carga. Las causas de la deflagración siguen sin explicación pública.
Qué se sabe del coche eléctrico que explotó en Es Mercadal
El suceso ocurrió en el aparcamiento de la Sala Multifuncional, con el propietario —
un vecino de Es Mercadal— a punto de desconectar el cable cuando se produjo la explosión. La secuencia, explotar y después arder, es la que ha alimentado el grueso de la discusión posterior: no es lo mismo un incendio que se declara en un compartimento que una deflagración que revienta el vehículo en la calle.
De daños materiales se sabe poco más. Un contenedor de basura chamuscado y el coche perdido. Ni rastro de heridos, y eso explica en parte la temperatura del asunto: sin víctimas, la conversación se ha ido entera al terreno de las comparaciones técnicas.
EQC, EQS y un nombre de modelo que no cuadra
Las informaciones publicadas describen el vehículo como un «Mercedes-Benz EQC Clase S». En el hilo se discute esa denominación: se apunta que el EQC existe como SUV y el EQS como berlina, y que no hay un «EQC Clase S» en el catálogo, aunque las versiones de los participantes no coinciden sobre cuál sería el modelo real. El matiz no es baladí, porque el precio se ha convertido en uno de los argumentos más repetidos: se habla de
un vehículo por encima de los 80.000 euros, con cifras que llegan a los 85.000.
Ese detalle tiene su gracia estadística. Un eléctrico de gama alta ardiendo genera titulares; el mismo coche con quince años y 200.000 kilómetros, no.
¿Deben prohibirse los puntos de recarga en garajes subterráneos?
El jefe del Servicio Insular de Prevención y Extinción de Incendios de Menorca, Joan Rosselló, dejó una frase que resume la posición del cuerpo: «Hemos de comenzar a acostumbrarnos a convivir con este tipo de riesgos». La medida que se pone sobre la mesa, según la información publicada, es prohibir los puntos de recarga de coches en garajes subterráneos.
Ahí está el nudo. Un garaje residencial tipo puede tener decenas de plazas con punto de recarga y una parte de ellas funcionando a la vez durante la noche. Sobre ese escenario se han hecho los cálculos más pesimistas: los que imaginan un fuego de baterías bajo un bloque de viviendas con los vecinos durmiendo encima.
Que se pueda apagar es otra discusión. Entre las técnicas que se mencionan están la
manta ignífuga y la arena, con el vehículo después sumergido en un contenedor de agua durante semanas por si la batería vuelve a reaccionar. Hay quien habla directamente de
miles de toneladas de agua para un solo coche.
¿Arden más los coches eléctricos que los de combustión?
Aquí es donde el análisis se rompe. Por un lado se sostiene que un coche de combustión también arde aparcado y sin circular, y se enlazan varios casos ocurridos en pocos meses en una comarca concreta, de menos de 100.000 habitantes. Por otro, se responde que varios de esos incendios correspondían a híbridos o a coches en carretera, no a eléctricos puros estacionados, y que sin denominador común las comparaciones no valen nada.
El problema es que no hay un recuento homologado que zanje la pregunta. Se apunta a que existe algún estudio publicado según el cual los eléctricos se incendian menos; se contesta que el parque de combustión es muchísimo mayor y mucho más viejo, de modo que la comparación bruta favorece al eléctrico casi por construcción.
Los patinetes eléctricos ya están prohibidos en varios trenes y metros
El paralelismo con los patinetes ha recorrido toda la conversación, y no es retórico. Renfe cerró sus trenes a los patinetes eléctricos y el metro de Bilbao y Euskotren han anunciado que aplicarán la misma medida desde el
15 de enero, calificando de «inasumible» el riesgo potencial de explosión de sus baterías. También se menciona que algunas navieras se niegan a transportar coches eléctricos.
El argumento que más se repite a partir de ahí es el de la asimetría regulatoria: si la batería de un patinete justifica una prohibición, la de un coche, mucho mayor, debería justificar al menos una revisión de dónde se enchufa. La respuesta, por ahora, es la de los bomberos de Menorca: convivir con el riesgo.
Un eléctrico de gama alta explotó enchufado, sin heridos, en un aparcamiento de Menorca. Ese es todo el hecho. Lo demás —cuántos coches arden de cada tipo, cuántos cargadores caben bajo una comunidad de vecinos, si el riesgo justifica una prohibición o una simple etiqueta de advertencia— sigue sin árbitro. Y sin denominador, cualquier comparación es una opinión con números.