Amaranta Hank: de actriz porno a senadora en Colombia
El pasado 8 de marzo, Colombia eligió a su nuevo Senado. Entre los 108 escaños, uno fue ocupado por Amaranta Hank, exactriz de contenido para adultos que promete dar voz a las trabajadoras sexuales, un gremio "históricamente marginado" pero que "contribuye al PIB". No es la primera vez que una figura del porno llega a un parlamento: la italiana Cicciolina ya lo hizo en los años 80. Pero el caso colombiano reabre el debate sobre la representación política y la hipocresía institucional.
Un escaño con pasado explícito
Amaranta Hank, que hizo carrera en la industria para adultos, defiende que las trabajadoras sexuales conocen directamente la desigualdad y la estructura de poder. "Su voz ha sido históricamente marginada", argumenta, mientras reclama que su contribución al PIB sea reconocida. La polémica no se ha hecho esperar: hay quienes ven en su elección un síntoma de decadencia y quienes celebran que alguien con experiencia real en el sector privado llegue al hemiciclo.
Comparaciones inevitables y dobles raseros
El debate ha derivado rápidamente en comparaciones con políticos españoles. Varios señalan que Ana Pastor, ministra con Aznar y Rajoy, pasó de Sanidad a Fomento sin formación específica, un caso similar al de Leire Pajín con Zapatero. "Si hay que elegir entre que gobiernen las putas o sus hijos, quizá sea mejor lo primero", ironiza un comentario. La discusión revela un doble rasero: mientras se critica a una exactriz, se toleran perfiles igualmente alejados de sus carteras.
¿Un síntoma de los tiempos?
El eslogan de los 80 "Las putas al poder, que los hijos ya están" resuena ahora con actualidad. La elección de Hank no solo cuestiona los criterios tradicionales de idoneidad política, sino que también pone sobre la mesa la hipocresía de un sistema que acepta a políticos sin experiencia real pero se escandaliza ante la entrada de una trabajadora sexual. Bienvenidos al siglo XXI.
La pregunta que queda en el aire: ¿es Amaranta Hank un paso hacia una representación más diversa o simplemente un nuevo episodio de espectáculo político en una institución que ya no sabe cómo conectar con la ciudadanía?
Debates relacionados en el foro