Evo Morales y el campamento que parece la Edad Media
¿Cómo se protege a un expresidente que dice estar sitiado? Con dos mil personas armadas con lanzas de madera, escudos y estacas, según un tuit que difunde un vídeo. Eso es lo que muestra un vídeo que se ha hecho viral y que ha desatado todo tipo de comparaciones: desde el Age of Empires hasta Mad Max, pasando por la Alta Edad Media. El material circula con un tuit que ironiza sobre la escena: «Evo Morales se atrincheró en una aldea nivel 1 del Age of Empires, tiene gente con lanzas de madera defendiéndolo». La imagen, más propia de un campamento de recreación que de un dispositivo de seguridad, ha provocado una mezcla de burla y análisis sobre el estado real de la política boliviana.
Un vídeo que parece un campamento de actividades al aire libre
El vídeo muestra a un grupo numeroso de personas con palos afilados, escudos improvisados y estacas, en lo que parece un recinto cerrado. Según algunos mensajes, las lanzas no tienen punta de metal: son maderas afiladas y endurecidas al fuego. Hay quien señala que ni siquiera han llegado al Neolítico, porque no atan cuchillos ni piedras a los palos. La escena se completa con colchonetas en el suelo y un gimnasio al fondo, lo que ha llevado a comparar el lugar con un centro de entrenamiento más que con un búnker.
La comparación con el videojuego Age of Empires ha sido inevitable. En el juego, una aldea de nivel 1 se defiende con aldeanos armados con lanzas de madera. Aquí, la realidad supera la ficción. Algunos mensajes bromean con que hay que «hacer más aldeanos, gente al oro y ampliar la muralla» para pasar de edad. Otros recuerdan que el diseño cóncavo de los escudos recuerda al scutum romano, lo que ha llevado a ironizar sobre una supuesta conexión con Roma.
¿Por qué Evo Morales está atrincherado en Bolivia?
El contexto es una crisis política en Bolivia. Evo Morales, expresidente del país, se encuentra en una situación de tensión tras las elecciones. Según el material, hay quien sostiene que se ha atrincherado en una zona rural con apoyo de sindicatos y grupos afines. La mención a que «el sindicato los deja sin comida» si no participan apunta a una estructura de presión social y económica. No hay datos oficiales en el vídeo sobre el número exacto de personas, pero se habla de dos mil.
La discusión deriva hacia el modelo político que representa Morales. Un sector lo describe como una comunidad autogestionada, sin propiedad privada y con pueblo en armas. Otros lo ven como una secta liderada por un caudillo que se aferra al poder. La comparación con Marinaleda, el pueblo comunista de Sevilla, ha aparecido en la conversación. También con el independentismo catalán: «Es como Puigdemont, pero no en Waterloo, sino en la Cochabamba», dice un mensaje.
La economía boliviana y el mito del milagro
Uno de los argumentos que más se repiten es el económico. Se afirma que Bolivia vivió un espejismo de crecimiento basado en el gas, no en una transformación productiva. «Vivían del gas y no son Qatar», resume un mensaje. Cuando el precio del gas cayó, el modelo se desinfló. Se critica que no se hiciera autocrítica y que se despilfarra el dinero en propaganda y clientelismo. No hay cifras concretas en el material, pero sí la idea de que el país vuelve a la pobreza.
La discusión también toca la demografía y la inmigración. Algunos mensajes vinculan el subdesarrollo con la composición étnica, lo que ha generado respuestas racistas que este artículo no reproduce. Otros, en cambio, defienden que el problema es la falta de instituciones y la dependencia de recursos naturales. La conclusión que se extrae es que el «milagro boliviano» fue un espejismo.
El ridículo como arma política
Más allá del análisis, el tono dominante es la burla. Se ríen de las lanzas de madera, de la falta de metalurgia, de la performance. «Es lo más descojonante y ridículo que he visto hoy», dice un mensaje. La escena se compara con una película de romanos, con la guardia pretoriana bloqueando el paso. La mención a un gimnasio al fondo ha llevado a llamar a Morales «el Napoleón del Titicaca».
La burla no es inocua. En política, el ridículo es un arma. Deslegitima al adversario, lo convierte en caricatura. Y en este caso, la caricatura la proporciona el propio protagonista. La pregunta es si el vídeo es real o un montaje. Algunos mensajes dudan: «¿Soy el único que cree que es un montaje? Graban un campamento de actividades al aire libre y empalman con una visita a Evo». La duda queda flotando.
Al final, lo que queda es la imagen de un líder atrincherado con palos. Da igual si es real o montaje. La política boliviana vuelve a dar una escena que parece sacada de un juego. Y mientras, los que le apoyan siguen ahí, con sus lanzas de madera, esperando a que alguien les traiga comida. Ironía seca: en la era de los drones y los satélites, la defensa es un palo afilado.