Un váter a los pies de la cama: así es la casa que desafía toda lógica inmobiliaria
En Coreses, un pueblo de Zamora, un anuncio de Idealista ha desatado el debate sobre los límites del diseño abierto: 230 metros cuadrados construidos con tres salones, seis televisiones y, como joya, un inodoro en el mismo dormitorio, sin pared ni puerta que lo separe de la cama. La escalera de obra sube directamente al lado, lo que convierte cualquier visita al baño en un espectáculo público para los habitantes de la planta baja. El precio no se ha revelado, pero los comentarios apuntan a que la hipoteca podría ser más baja que el alquiler de un garaje en una gran ciudad.
Metros que engañan: ¿230 construidos o 90 útiles?
El anuncio presume de 230 m2, pero basta mirar las fotos para sospechar que los metros construidos incluyen recovecos y superficies no habitables. La distribución recuerda a las casas de pueblo estrechas y profundas, con habitaciones enfiladas sin ventanas reales al exterior. Hay quien ha calculado que la superficie útil real podría rondar los 90 m2. Un engaño clásico en el mercado rural que dispara el precio por metro útil.
La cocina americana como estafa: el mismo problema en el salón
El fenómeno no es nuevo: las cocinas integradas en el salón se vendieron como modernidad y hoy son sinónimo de espacio compartido sin intimidad. Aquí se lleva al extremo: el inodoro comparte estancia con la cama. La justificación higiénica brilla por su ausencia: las salpicaduras sobre el suelo laminado de madera son un riesgo constante. Y el olor, según los expertos en dinámica de gases, asciende a los pisos superiores, aunque los más optimistas sostienen que con ventana abierta y un buen desodorante se puede mitigar.
¿Para quién está pensada esta casa?
El análisis de la decoración (colcha rosa, colores pastel, alfombra blanca) sugiere que la vivienda fue diseñada por y para una mujer mayor. El inodoro elevado sobre un pedestal mínimo imposibilita el uso de pie para un hombre, y la proximidad a la cama resuelve las necesidades nocturnas sin tener que levantarse del todo. La placa de ducha a ras de suelo indica problemas de movilidad. Es, en realidad, una casa adaptada a la jubilación, donde la funcionalidad prima sobre el pudor.
Los riesgos eléctricos que nadie menciona
Entre las curiosidades del anuncio, destaca la colocación de un termo eléctrico sobre la bañera, en una zona prohibida por el Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión. Las zonas 0 y 1 (dentro y alrededor de la bañera) no admiten aparatos eléctricos fijos. Un peligro que resta valor a la vivienda y que, sin embargo, pasa desapercibido en la ficha del anuncio.
Al final, esta casa resume el desconcierto del mercado inmobiliario español: superficies infladas, diseños absurdos y precios que solo se entienden en clave local. Que alguien pueda plantearse vivir así habla más de la desesperación por encontrar un techo asequible que de una apuesta por el diseño vanguardista. Y mientras tanto, en Zamora, un váter sigue vigilando el sueño de su propietario desde solo un metro de distancia.