Eva Soriano: 31 años, 1,77 m y una polémica que no va de chistes
Una humorista que sale en
televisión explicando por qué hace falta el 8M acaba siendo evaluada, casi en exclusiva, por su físico. Es la paradoja que recorre todo lo que rodea a
Eva Soriano, actriz y monologuista que aparece en un tuit de
Late Motiv en Movistar+, a quien las referencias que circulan atribuyen
31 años y 1,77 metros. Su actividad en Instagram también entra en la ecuación: hay quien la lee como promoción permanente. El resultado es un cruce de opiniones que habla bastante más de quien mira que de la retratada.
¿Quién es Eva Soriano y por qué se habla de ella?
Se la identifica como humorista y actriz con presencia continua en televisión. Su nombre queda ligado a un tuit de
Late Motiv en Movistar+ que preguntaba por qué es tan necesario el 8M, con su perfil como una de las voces invitadas. De ahí sale el armazón: una figura pública femenina que reivindica una causa y que, a la vez, ve cómo su trabajo se mide con otra cinta.
Los mimbres disponibles son escuetos: una trayectoria televisiva, papeles de actriz y monólogos. Con ese material, la conversación se llena de juicios y de muy pocas referencias. No hay consenso ni sobre su registro profesional.
El físico como examen
Las posturas se reparten en tres bloques. Uno reduce el asunto a una pregunta estética. Otro rechaza su figura sin matices, con descalificaciones que apuntan a la edad que aparenta —hay quien le echa
cincuenta años— o a su tono. Un tercero responde con indiferencia o con guasa: se la invitaría a un buffet libre, se le atribuyen unas buenas lentejas, se bromea con su abuela. El chiste, el cuerpo y la política acaban revueltos en el mismo saco.
Sobrevuela, además, una idea que sostiene uno de los participantes: que el humor de las mujeres funciona peor que el de los hombres. Es un prejuicio sin respaldo, pero ayuda a entender por qué en ese cruce de comentarios aparece antes el físico que el guion. Con esa carga, cualquier valoración profesional nace contaminada.
¿Por qué pesa más el atractivo que la valía profesional?
Porque el juicio estético es instantáneo y el profesional exige tiempo, contexto y algo de atención. Frente a eso aparece un reproche concreto: que
«como actriz no vale mucho y como humorista, menos», aunque se le reconozca el físico. La crítica se acompaña de otro juicio: que a estas alturas ya se habría estampado contra el muro. En el hilo, la fecha de caducidad aparece antes que la filmografía.
El patrón se repite en los comentarios: el físico se comenta antes que el texto. A eso se suma otro factor: parte de los comentarios mezclan el rechazo a su figura con la causa que defiende, el 8M.
Queda la duda de fondo. Si el esquema —mujer, cámara, causa propia— se repite una y otra vez, ¿sirve de algo hablar del 8M o seguimos midiendo a las cómicas con la cinta de las modelos?