Europa prohíbe los planos que sexualizan a las atletas: ¿avance o censura?
Las nuevas recomendaciones de la Unión Europea de Radiodifusión (EBU) y European Athletics para retransmisiones de atletismo femenino prohíben ángulos de cámara provocativos y repeticiones a cámara lenta que sexualicen a las deportistas. No se trata de una ley, sino de una guía editorial, pero su aplicación en directo ya ha generado polémica: según testigos presenciales, en la final del 4x400 femenino emitida por TVE los planos se limitaron a encuadres frontales del esternón hacia arriba, evitando mostrar las piernas o las caderas. Los cambios son drásticos: ni siquiera se veían los dorsales de las corredoras.
¿Qué dice exactamente la guía?
La EBU y European Athletics publicaron un documento con recomendaciones editoriales para las retransmisiones de atletismo femenino. El texto no es una lista de restricciones, sino una orientación para evitar planos que cosifican a las atletas. Propone elegir ángulos que muestren la técnica, el esfuerzo y la emoción de la prueba, en lugar de enfocar partes del cuerpo sin relevancia deportiva. La guía no tiene carácter vinculante, pero los realizadores la están aplicando al pie de la letra, al menos en España.
Aplicación real: cuando la recomendación se convierte en censura
Un espectador que siguió la final del 4x400 femenino en Teledeporte describió los planos: frontales desde el esternón hacia arriba, laterales desde lejos, y cuando las atletas tomaban la curva y podía verse su trasero, cambiaban a un plano cenital de dron. Ni siquiera se veían los dorsales. Al llegar a meta, si una corredora se daba la vuelta, la cámara pasaba a un plano de cintura para arriba. La consecuencia: el espectador no podía seguir la competición. "ES QUE NO VES NADA DE NADA", resumió otro usuario.
Impacto económico y patrocinios
Estas restricciones tienen implicaciones económicas directas. Las atletas femeninas suelen obtener visibilidad y patrocinios gracias a su presencia en pantalla; si apenas se las ve, los sponsors podrían retirar su apoyo. Algunos señalan que varias deportistas se promocionan en plataformas como OnlyFans, y estas normas cortan esa fuente de ingresos. Por otro lado, las cadenas de televisión arriesgan perder audiencia si el producto deportivo se vuelve invisible. La guía, en teoría voluntaria, ya está siendo impuesta en la práctica, generando un debate sobre quién decide qué se puede mostrar.
La medida ha sido interpretada por unos como un paso contra la cosificación femenina y por otros como una deriva puritana que recuerda a la censura de antaño. Mientras tanto, el deporte femenino sigue buscando su lugar en un mercado audiovisual que oscila entre la explotación y la invisibilidad. ¿Acabará perjudicando más que beneficiando a las propias atletas?