El Euríbor rompe el 4% y la cuota de la hipoteca variable se dispara
El
Euríbor ya no es una molestia. Es un problema. El índice cerró en el
4,046%, con una subida señalada del 0,65%, y la media de junio se queda en el
3,938%. Para quien tiene la hipoteca a tipo variable, esa cifra no es macroeconomía: es dinero que sale de la cuenta cada mes. Lo que venga después es lo que preocupa.
El 5% que ya no suena a exageración
Cada décima del índice se traduce en euros. Y hay quien ya no habla de décimas, sino de saltar al
5%. Con la inflación todavía coleando, se argumenta que el índice tiene margen para seguir subiendo: «Aún con todo intervenido muy a la baja con los tipos actuales no debiera estar por debajo del 4,5%», sostiene un forero, que anticipa más alzas para indexar el índice con la inflación.
No es una predicción aislada. Otro mensaje apunta directamente a que el 5% está «a la vuelta de la esquina» y recomienda apretar los dientes. La era de los tipos baratos se ha terminado, y eso cambia las reglas para todo el mundo.
Tipo fijo o variable: la decisión que ahora se juzga
Años atrás, la conversación en cualquier oficina bancaria era siempre la misma: tipo fijo, y pagar 60€ más al mes, era de tontos. El variable salía más barato y el futuro, según el relato de entonces, siempre iba a ser mejor. Ese futuro ha llegado y se llama 4,046%.
Quien firmó a tipo fijo respira. Quien firmó a variable, no. Para otro forero, elegir variable equivale a «jugar a la ruleta rusa», porque no se conocen las condiciones de pago futuras y eso hace imposible planificar la economía familiar a largo plazo. Con el fijo se paga quizá algo más, pero se compra certidumbre. La contra: quienes aprovecharon años de tipos mínimos y destinaron ese ahorro a amortizar o invertir tienen menos que reprocharse. El problema no es haber elegido variable, sino haberlo hecho sin colchón.
Cuatro millones de hipotecas que siguen al índice
El alcance no es menor. La magnitud que circula estos días es de
4 millones de hipotecas variables vivas en España, una cifra que sorprendió al forero que la consultaba. A ellas se suman las firmadas hace pocos años con fórmula mixta: dos años a tipo fijo y, a partir de ahí, el índice manda.
Los números de una sola operación ayudan a entender la escala. Para un piso de 300.000€ a 25 años, los intereses totales rondaban los
20.000€ hace un año. Ahora estaríamos hablando de
277.000€, según un cálculo que circula en el hilo. El desglose completo de esa operación, partida a partida, descoloca. Nadie firma eso sabiendo que lo va a pagar.
400 euros más al mes: cuando el sueldo ya no llega
El impacto no se mide en porcentajes, sino en la cesta de la compra. Suministros, comida, ropa, colegios concertados para dos niños, seguros de coche y hogar, seguro médico, vacaciones, IBI, gastos de comunidad... Y sobre todo eso,
400 euros más de hipoteca cada mes. El resultado tiene nombre: ruina.
Es ahí donde el drama deja de ser una columna de opinión. Muchos se beneficiaron durante años de cuotas bajísimas y ahora no pueden afrontar la subida. Da igual lo que hayan pagado antes: si no llega, no llega. La cigarra de 2008, esa que gastó sin mirar porque los intereses no existían, vuelve a aparecer en escena.
Subastas públicas: donde algunos buscan el chollo
En el otro extremo del tablero están los que esperan que el mercado se rompa. La tesis es la de siempre: la mayoría solo malvende cuando tiene el agua al cuello, y entonces es buen momento para comprar. El foco está en las subastas oficiales del Estado: según relata una forera, quien acude a las webs oficiales no encuentra amaños, aunque se detecten prácticas como subasteros que pagan por no pujar, o personas que intentan mover la subasta de sede para que se entere menos gente.
La prueba de que ahí aparecen precios llamativos la pone un forero al encontrar en esas webs un piso en la calle Bailén por algo más de
550.000€. Según se apunta en el hilo, Hacienda no publica quién se lo lleva ni a qué precio, así que medir el suelo del chollo es complicado. Quien ya tiene cuatro viviendas compradas en momentos de necesidad ajena espera la quinta.
El paro, la puntilla que todavía no ha llegado
Y luego está el escenario que nadie quiere nombrar. El frío tarda en calar hasta los huesos, y en el mercado pasa igual: los precios siguen altos y las hipotecas se han vuelto imposibles de contratar. Pero la puntilla tiene nombre propio. Cuando el paro cabalgue desbocado, la ruina y la miseria no tardan en seguirle. Hasta entonces, la fase dominante es la negación.
Que el Euríbor se quede en el entorno del 4% o que salte al 5% es, a día de hoy, una apuesta. La única certeza es que la media de junio, el 3,938%, ya no va a volver a ser un suelo cómodo para nadie con la cuota al día.