Terremoto en Venezuela: el doblete que devastó La Guaira deja más de 30.000 desaparecidos
¿Qué pasó realmente el 26 de junio en Venezuela? Dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 separados por 39 segundos golpearon la costa de La Guaira, un área densamente poblada y con un historial de desastres. Las comunicaciones se cortaron de inmediato, y el gobierno tardó dos horas en reaccionar. En Caracas, el movimiento fue violento pero sin daños graves; el epicentro estaba en el mar, frente a La Guaira, donde más de 45 edificios se desplomaron.
El doblete sísmico que sorprendió a los especialistas
Los sismógrafos registraron un fenómeno poco común: dos terremotos casi simultáneos, con epicentros cercanos, que generaron una sacudida continua. Las magnitudes, 7,2 y 7,5, son similares a las de terremotos catastróficos en Turquía o Japón, pero la vulnerabilidad de las construcciones marcó la diferencia. Mientras que en países con normativas antisísmicas estos movimientos apenas dejan daños, en La Guaira los edificios altos colapsaron como castillos de naipes.
45 edificios derrumbados y la paradoja de la construcción
La lista de estructuras caídas es larga: Residencias Mar1, Gran Terraza, Breogan, Caribe, La Trinidad, Edificio Rosanday, Costa Brava, y decenas más. El dato más llamativo es que las viviendas bajas y precarias, las llamadas «casas de paco», resistieron mejor que los rascacielos. En palabras de los testigos, «una casa de paco puede caerse, pero es mucho menos terrible que un gran complejo residencial». La lección es que la altura no es seguridad cuando el hormigón no cumple estándares.
30.000 desaparecidos y una respuesta gubernamental tardía
Las primeras 24 horas fueron de caos. El gobierno declaró la zona de desastre y pidió que no se enviara ayuda no coordinada para no obstruir las vías. Sin embargo, la inacción inicial —dos horas sin comunicación con el país— y la llegada de la policía solo después de un día generaron críticas. Se reportaron más de 30.000 desaparecidos, una cifra que incluye a turistas y residentes que quedaron atrapados bajo los escombros. Entre ellos, se estima que hay unos 140.000 ciudadanos españoles en Venezuela, concentrados en Caracas, La Guaira, Miranda y Carabobo; la probabilidad de víctimas españolas es del 0,1%, según cálculos preliminares.
La sombra de las conspiraciones y el turismo de desastre
No faltaron las teorías sobre un posible uso de armas geofísicas o incluso un plan de anexión, pero la evidencia apunta a un fenómeno natural agravado por la mala construcción. Las autoridades sanitarias advirtieron contra el turismo de desastre: los curiosos y los influencers que viajan por solidaridad terminan colapsando las carreteras y dificultando el rescate. Mientras tanto, los supervivientes como quien escribe desde un piso 22 en Caracas cuentan que lo peor no fue el temblor, sino subir y bajar 22 plantas durante días porque los ascensores no funcionan.
Con estos números y una respuesta lenta, la pregunta que flota es si Venezuela aprenderá algo de esta catástrofe. A juzgar por la historia, lo dudable.