La estufa de butano vuelve para ganar a la luz
La bombona a 16,20 euros y una estufa que apenas se ha usado en cuatro años. Con ese punto de partida, un piso de alquiler en Pamplona a 12 grados tras varios días de puente y un radiador eléctrico de 1.500 W que en dos horas solo subió la temperatura de 11 a 13,5 grados. El resultado del experimento, contado por quien lo hizo, fue otro: la estufa de butano llevó la misma habitación de 11 a 19 grados en menos de una hora y siguió hasta los 21. El cálculo de kilovatios, el ruido de fondo de toda esta historia, es el que explica por qué un aparato que ya estaba en las casas hace cincuenta años sigue vendiéndose.
Cuánto cuesta calentar con butano frente a la electricidad
El diferencial de precio es el argumento que sostiene toda la conversación. Frente al coste del kilovatio eléctrico, hay quien sostiene que el gas butano sale más barato que el gas ciudad, que el gasóleo y que el queroseno. Solo le hace competencia la bomba de calor, y únicamente en zonas donde las temperaturas no rondan los cero grados. En Pamplona, con inviernos de heladas habituales, ese matiz deja de ser un matiz.
La comparación práctica que aparece en el material es la que convence a quien duda. Un radiador eléctrico de 1.500 W consume 3 kW en dos horas para subir 2,5 grados una habitación de 18 metros. La estufa de butano hace el trabajo en menos de una hora y con un gasto de gas que, a los precios manejados, sale bastante más barato. El problema no es el rendimiento, es la logística: hay que ir a por la bombona.
Qué estufa de butano elegir: catalítica, llama azul o infrarrojos
No todas las estufas rinden igual ni consumen lo mismo. La catalítica de Campingaz que se menciona tiene 3.050 W de potencia, mientras que la DeLonghi de llama azul más habitual sube a 4.200 W. Es un 35% más de potencia, y eso se traduce en que la bombona se acaba antes. La estimación que se maneja para una llama azul al máximo es de unos 15 días con ocho horas diarias de uso; regulando la potencia, el mismo envase puede estirarse hasta tres o cuatro semanas.
El consejo que se repite es poner la estufa al máximo los primeros minutos, entre 10 y 30 según lo fría que esté la estancia, y bajarla al mínimo cuando la temperatura sea confortable. La llama azul calienta más rápido y echa el aire caliente hacia arriba, lo que permite apagarla y mantener el calor residual durante un rato.
El problema de la humedad y la ventilación obligatoria
La estufa de butano humedece el ambiente. Es el inconveniente que aparece en todos los relatos, junto a la necesidad de ventilar. La recomendación es abrir las ventanas unos minutos cada seis o siete horas, y cruzar la ventilación con una rendija en el otro extremo del piso para que el aire se renueve de verdad. Un deshumidificador ayuda, aunque no siempre es necesario porque la estufa sube mucho la temperatura.
Hay quien ha notado la ropa de los armarios húmeda y ha decidido comprar un deshumidificador. El detector de monóxido de carbono que incorporan algunos modelos es el otro elemento de seguridad que se menciona, aunque no está de más tener uno adicional sonoro.
La bombona: contrato, precio y compatibilidades
El precio de la bombona que se cita en el material es de 16,20 euros. Las de Repsol y Cepsa son intercambiables en la práctica, aunque cada compañía exige su propio contrato. El de Cepsa se puede hacer en la gasolinera sobre la marcha y sin coste, y permite llevarse dos bombonas pagando solo el gas. Las de Repsol se pueden vender de segunda mano o regalar.
Las bombonas de Cepsa son de aluminio y pesan menos que las de Repsol, que son de hierro, pero el contenido de gas es el mismo. Cepsa no reparte a domicilio, solo suministra en gasolineras. Las bombonas azules de Campingaz son mucho más caras por kilo, y para usarlas con bombonas normales hay que cambiar el regulador de 28 milibares por uno de 30 y alargar el tubo.
Seguridad: qué dicen los que llevan años usándola
La preocupación por las explosiones recorre el debate. La explicación técnica que se da es que la bombona en sí no explota porque dentro no hay oxígeno, solo gas; lo que puede explotar es la mezcla de gas y aire en la habitación si hay una fuga. Las bombonas cuentan con válvula de seguridad que libera gas en caso de sobrepresión, como la que se puede dar en un incendio.
El presostato de seguridad impide el retorno de la llama. Las recomendaciones que se repiten son mantener la bombona siempre erguida, apagarla antes de dormir y ventilar. La instalación de una estufa portátil no requiere certificado, aunque si se quiere contrato de suministro con Repsol hay que pasar por un fontanero que revise y certifique la goma y las juntas.
El butano calienta rápido, cuesta menos y obliga a cargar con la bombona. La pregunta que queda abierta es cuánto durará esa ventaja de precio antes de que la próxima subida del envase la estreche.