Cyberpunk 2077: por qué las primeras horas son un suplicio y merece la pena aguantar
¿Alguien que lo haya jugado: mejora o sigue igual? Esa es la pregunta que se hace quien, tras tres horas, se topa con un muro de términos abstrusos —tecs, corps, neuros— y una mecánica que parece diseñada para que nadie se entere de nada. El juego vende un mundo ciberpunk abierto, pero la realidad es un batiburrillo de tutoriales implícitos y lore que no termina de cuajar.
La curva de aprendizaje es real (y duele)
Lo primero que choca es el caos inicial. Mientras te hackean los implantes y pierdes vida sin saber por qué, la sensación es de estar peleando contra el propio interfaz. El lore es extenso y nuevo, y la trama principal no se molesta en explicarlo: hay que ir atando cabos solo. Las misiones secundarias con trama ayudan, pero los encargos repetitivos son una trampa que muchos recomiendan saltarse. La clave, dicen, es apuntar a la misión principal y dejar que la historia tire de ti.
¿Cambia la cosa con nivel y mejoras?
Sí, y mucho. Cuando empiezas a subir de nivel y equipar implantes decentes, el abanico de posibilidades se dispara. Puedes construir un hacker que elimina enemigos sin que sepan de dónde vienen, un ninja que ralentiza el tiempo, o una máquina de puñetazos que no deja títere con cabeza. La sensación de poder es adictiva, pero llegar a ese punto requiere paciencia.
Quienes lo han completado destacan que la narrativa, especialmente en las misiones secundarias y la expansión Phantom Liberty, eleva el conjunto a obra de arte. Plantea dilemas filosóficos sobre identidad y humanidad que no dejan indiferente. Sin embargo, también se critica un worldbuilding de andar por casa: muchos datos relleno que no afectan a nada y un escalado de armas que beneficia absurdamente a las pistolas.
El contexto inquietante: ¿ficción o realidad cercana?
Más allá del gameplay, hay quien señala que el universo de Cyberpunk 2077 no es tan distópico. Corporaciones como Arasaka (o Militech) ya tienen paralelismos reales en empresas como Palantir, cuyo poder económico y político desdibuja los límites del gobierno. Night City, con sus mega corporaciones campando a sus anchas, no parece tan lejana. Ese realismo incómodo añade una capa de reflexión que algunos jugadores valoran por encima de las mecánicas.
En resumen, si estás dispuesto a superar las tres horas de caos inicial y te dejas llevar por la trama, Cyberpunk 2077 se transforma en una experiencia que justifica el esfuerzo. Si no, lo borras a los treinta minutos y te ahorras el mal trago. Como todo en la vida, cuestión de tener paciencia.