¿Pagar IVA antes de cobrar? El sinsentido de la fecha de facturación
¿Por qué Hacienda obliga a declarar el IVA de una factura antes de haber visto el dinero? Es la pregunta que se hace cualquier autónomo con clientes que pagan a 60 o 90 días. La normativa exige registrar la factura en el trimestre de su emisión, no del cobro, lo que obliga a adelantar el IVA y, en muchos casos, el IRPF. El resultado: un agujero de liquidez que puede alcanzar los 20.000 euros para un profesional medio, según cálculos recurrentes en el sector.
El problema se agrava con los retrasos habituales de los clientes. Mientras la empresa grande paga cuando quiere, el autónomo ya ha ingresado a Hacienda un dinero que aún no ha recibido. Algunos optan por una solución heterodoxa: emitir solo proformas y facturar tras el cobro, lo que supone un fraude de fecha consentido por la necesidad de supervivencia. Otros, en cambio, reclaman un sistema como el francés, donde el IVA se liquida solo cuando el cliente paga.
La tecnología ofrece parches: programas que automatizan el cálculo de modelos trimestrales por unos 12 euros al mes, pero que no resuelven el fondo del asunto. La sensación general es que el sistema está diseñado para desincentivar el autoempleo, como apunta una corriente de opinión: cuantos más autónomos se rindan, más dependientes del Estado. Mientras tanto, el autónomo sigue adelantando dinero a un fisco que no espera. Ironías de una administración que exige puntualidad a quien no cobra puntualmente.