La narración del choque entre Owono y De Miguel en Tenerife-Andorra convirtió una evacuación en ambulancia y un ingreso en la UCI en un «susto». El problema no es el golpe: es cómo se cuenta.
Un portero fuera del área y un delantero en el suelo
La jugada es sencilla de describir y difícil de digerir. Jesús Owono, portero del Andorra, salió muchos metros de su área para contrarrestar un balón en el centro del campo. Saltó hacia Jesús de Miguel, delantero del Tenerife, y le golpeó en la cara. El delantero cayó desplomado, quedó inconsciente y fue evacuado del terreno de juego en ambulancia.
Hasta aquí, un accidente deportivo serio. La gravedad del choque no admite discusión: un portero que abandona su área para impactar a la altura de la cara de un rival genera un riesgo que ningún árbitro puede corregir a posteriori. La imagen del jugador tendido en el césped, con la ambulancia entrando, es la que debería ordenar el relato.
«Que todo quede en un susto»
La cuenta LaLiga News publicó el choque en X con un mensaje que mezclaba el aviso con el deseo: «Golpe fortísimo de Owono sobre Jesús de Miguel que hace que salten todas las alarmas. Pronta recuperación a Jesús y que todo quede en un susto». La fórmula es habitual en redes: se reconoce la gravedad y se desactiva en la misma frase.
El problema llega cuando ese «susto» se convierte en el marco de la información. Un jugador inconsciente y evacuado en ambulancia no es un susto. Es una urgencia médica. Y el ingreso en la UCI, estable, que se conoció después, confirma que la cosa no quedó en el susto que la cuenta deseaba.
El juntaletras no es el que tuitea
Aquí conviene separar dos oficios que se confunden. El tuitero de una cuenta de noticias deportivas no es periodista, aunque publique como tal. El periodista es el que tiene que verificar, contextualizar y, sobre todo, no cerrar una información con un deseo antes de saber el alcance real del daño.
La queja de fondo no es nueva: el ritmo de las redes premia la reacción rápida y castiga la espera. Pero una evacuación en ambulancia exige espera. El «susto» no es un error de estilo. Es un error de criterio: se tranquiliza al lector antes de tener datos. Y cuando el dato llega —UCI, estable—, la narración ya está hecha.
Con un jugador lesionado de por medio, la prudencia no es un adorno: es la única forma de no equivocarse en público.