¿Cuántos votos le costaría al PSOE una fuga de Zapatero?
La pregunta recorre los mentideros políticos desde que el nombre del expresidente resuena en conversaciones sobre causas judiciales y eventuales huidas. Con los precedentes de Roldán y Puigdemont sobre la mesa, el debate se centra en si la salida de José Luis Rodríguez Zapatero del país sería un terremoto electoral para el PSOE o, por el contrario, un fiasco con poco recorrido.
El efecto Roldán y la excepción catalana
Quienes minimizan el impacto recuerdan que Luis Roldán, ex director de la Guardia Civil, se fugó en 1994 y, sin embargo, el PSOE ganó las elecciones generales de ese mismo año. Pero la analogía cojea: Roldán era un cargo medio; Zapatero, un expresidente con peso simbólico. La comparación con Puigdemont, que huyó a Bélgica tras el procés, tampoco es unánime. Los datos electorales muestran que, pese a la fuga, el voto independentista en Cataluña no cayó: en 2017 sumó el 47% y en 2021 subió al 51%. El globo, lejos de desinflarse, se sostiene mientras fluya la financiación.
El coste para el PSOE: ¿derrota asegurada?
Hay quien sostiene que una fuga de Zapatero, por su carisma residual y el vínculo emocional con parte del electorado de izquierdas, provocaría una hemorragia de votos hacia la abstención o formaciones alternativas. Pero también pesa el argumento contrario: el votante del PSOE ya ha digerido sobresaltos judiciales y puede que la fuga se vea como un episodio más —la patidifusez del votante, como la llaman algunos análisis— que no altera lealtades.
En cualquier caso, el escenario es hipotético. Zapatero no se ha fugado, y el eco de comparaciones con Pujol, con cargas judiciales que llegan con décadas de retrat, sugiere que, para cuando la justicia actúe, el tiempo ya habrá enterrado el caso. La incógnita sigue abierta.