El Banco de España publicó hace unos días los resultados de la deuda consolidada del estado según el protocolo de déficit excesivo que impone la Unión Europea a la hora de informar sobre la deuda de cada país.
Desde el pasado 1 de enero España se ha endeudado en 55.648 millones de euros adicionales, a pesar de que la recaudación de impuestos creció casi un 4%, hasta julio y la recaudación por cotizaciones sociales lo hizo en un 10%. España ingresa 330.000 millones de euros, casi 30.000 millones de euros más que el año anterior, pero se ha cargado con 56.000 millones más de deuda.
La deuda ha pasado de 1.502 billones europeos, es decir trillones americanos de euros, a los 1.558 billones europeos en el primer semestre de 2023.
En contra de lo que se afirma, la seguridad social no ha reducido su deuda en 9 millones, porque la administración central del estado ha tenido que transferirle 26.000 millones de euros hasta junio para poder pagar todos los gastos.
Las comunidades autónomas siguen gastando sin control y han solicitado poco menos de 9.000 millones de euros. La administración central del estado ha tenido que pedir otros 27.000 millones de euros para poder cubrir gastos.
Cada mes España necesita endeudarse en otros 7.950 millones de euros adicionales. A este paso, España terminará el año con casi 96.000 millones de deuda más y muy cerca de los 1.6 billones de euros.
Cada minuto, España gasta 184.000 euros más de lo que ingresa, 3.067 euros por segundo.
Oficialmente España tiene una deuda pública equivalente al 107.7 % del producto interior bruto, pero se estima que sumando la de las administraciones, podría alcanzar el 140% del PIB.
2008, concluyó con una deuda pública de 365.203 millones de euros. En 2009 se superaron los 500.000 millones de euros de deuda. En 2014 se alcanzó el 1.049 billones de euros y en 2023 ya asciende a 1.574 billones europeos de euros. Entre 2022 y 2023 el estado subió su endeudamiento en 72.177 millones de euros pese al aumento de la recaudación fiscal. Los impuestos están en sus máximos de recaudación con un crecimiento del 5,5% a cierre de noviembre.
Esta deuda ha sido financiada en 2023, a un 3,5% de tipos de interés de las letras, a un 3,3 los bonos a 10 años y a un 3,7% las obligaciones entre 20 y 50 años, lo resulta en una media de un 3,5% de interés. Según datos del propio ministerio de Hacienda, en los primeros 11 meses del año pasado España ya había pagado 28.639 millones de euros en intereses de deuda, un 9,9% más que en el mismo período del año anterior.
Si el año pasado vencieron 185.000 millones de euros, este año los vencimientos alcanzarán los 190.000 millones.
Las cosas se van a poner muy serias en los próximos meses, porque según ha informado Barclays, las economías europeas han acudido a los mercados a por una cifra nunca vista hasta ahora de 200.000 millones de euros en un solo mes, solo para solicitar deuda nueva, sin amortizar nada.
España nunca, excepto un año en el período de la esa época en el 2020 de la que yo le hablo, en 2020, había necesitado superar los 100.000 millones anuales y ha roto esta barrera, cuando se había comprometido a reducir el déficit al 3% en el 2024.
Estos son los vencimientos
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Así, en el primer trimestre, vence un total de un 20,6%, pero en el segundo trimestre, vence el 32%, que suma casi 61.000 millones, es cuando la cosa se puede poner realmente complicada. El tercer trimestre vuelve a ser tranquilo con sólo un mes complicado, que es julio con un 13% del total de los vencimientos, pero el cuarto vuelve a estar en un 28,6%, y este puede ser el momento delicado, ya que se sabrá de verdad cuánta deuda nueva se ha generado.
El Gobierno tiene así una «artefacto artefacto peligroso de relojería» entre las manos con la deuda que acumula nueva y la que vence que, entre las dos, superarán seguro el cuarto de billón de euros y puede llegar a los 300.000 millones.
Lo malo es que si explota, no sólo le explotará al Gobierno, sino a todos los españoles, incluso a los que llevan a tiempo avisando al Gobierno de que esto puede suceder.
Quien se quede en este país, pudiendo marcharse, asume las consecuencias. Teniendo en cuenta que en España hay poco más de 16 millones de contribuyentes, a estos habrá que exigirles 2.000€ más en impuestos este 2024 solo para pagar intereses.
Suerte que la deuda nunca se pagará, como a alguien se le ocurra reclamarla, vamos listos. ¿Cuántas cosas no tendremos que hacer las próximas décadas para que nuestros acreedores no se les ocurra pedirnos el dinero? Imaginaos lo que podemos llegar a ver, incluso si esto aguanta. Veremos cosas inimaginables. Haremos lo que nos pidan por surrealista que nos parezca.